El jueves 26 de febrero se debate en el Senado la baja de la edad de imputabilidad.
La senadora fueguina rechazó el proyecto que busca reducir la edad de imputabilidad a 14 años. Cuestionó el “marketing de mano dura”, advirtió que la provincia no tiene infraestructura para aplicarlo y sostuvo que la medida “no resolverá la inseguridad, sino que profundizará la exclusión”.

En el marco del debate en el Senado sobre el proyecto impulsado por el oficialismo para bajar la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, la senadora nacional por Tierra del Fuego, Cristina López, del P.J., expresó un rechazo categórico a la iniciativa y advirtió que su aplicación en la provincia implicaría “crear un problema donde no lo hay”.
“Rechazar esta ley no es justificar el delito. No es mirar para otro lado ni olvidarse del dolor de las víctimas. Es tomarnos ese dolor en serio y no convertirlo en un slogan del marketing de mano dura”, afirmó durante su intervención en el recinto.
La legisladora sostuvo que los datos oficiales demuestran que los delitos graves cometidos por menores de 16 años representan un porcentaje mínimo dentro del total de hechos delictivos y remarcó que la conflictividad juvenil más severa se concentra en determinados distritos del país. “No es la realidad de Tierra del Fuego. No hay ningún baño de sangre protagonizado por chicos de nuestra provincia”, enfatizó.
En esa línea, cuestionó la intención de aplicar una normativa uniforme sin contemplar particularidades regionales. “Nos quieren imponer una receta pensada para Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe. Eso, trasladado a Tierra del Fuego, va a generar una problemática que hoy no existe”, señaló.
López también puso el foco en la falta de infraestructura y recursos para implementar una reforma de este tipo en la provincia. “¿Tenemos centros especializados? No. ¿Lugares de detención adecuados? No. ¿Equipos interdisciplinarios preparados? Tampoco. Entonces no nos engañemos: no habrá reinserción social, habrá encierro y castigo. Y el que entra mal, sale peor”, advirtió. Y agregó: “Las cárceles argentinas son depósitos humanos. ¿De verdad creemos que meter a un pibe de 14 años en ese sistema lo va a convertir en mejor persona?”.
Para la senadora, el abordaje debe centrarse en las causas estructurales de la violencia juvenil. “La mayoría de estos chicos vienen de historias atravesadas por abandono, violencia, consumo problemático, hambre y exclusión. Cuando el Estado no llega como escuela o como club, llega como patrullero”, sostuvo. “La violencia no nace de la pobreza, nace de la desigualdad. Y eso no se resuelve con más penas, sino con más educación, más salud mental, más acompañamiento familiar y más comunidad”.
Durante su discurso también cuestionó lo que definió como un doble estándar en la aplicación del sistema penal. “Esta ley no va a llenar las cárceles de chicos de barrios privados. El sistema penal entra siempre a los barrios populares. La famosa ‘puerta giratoria’ no es para los pibes pobres, es para los poderosos”, afirmó, y reclamó que la consigna de “delito de adulto, pena de adulto” se aplique también frente a hechos de corrupción. “Hablemos de los escándalos entonces que involucran a funcionarios de este gobierno, porque no puede haber tolerancia cero solo para los pibes pobres y silencio cómplice frente a los poderosos del Caso Libra y las coimas con los medicamentos de las personas con discapacidad” – sentenció.
Finalmente, López ratificó su voto negativo al proyecto: “Los chicos no necesitan penas más tempranas, necesitan oportunidades. Cuando hay más educación, hay menos cárcel. Cuando hay más futuro, hay menos castigo. Por eso voy a votar en contra”.