De tentativa de homicidio a abuso de arma

Cambio de calificación legal en medio del juicio que tiene como imputado a Tadeo Calderón.

El fiscal Ariel Pinno descartó que el acusado hubiera tenido intención de matar al denunciante y pidió 3 años de prisión de cumplimiento efectivo. La defensora solicitó la absolución de su representado o un año y medio de cárcel.

Lo que comenzó como un juicio por tentativa de homicidio podría concluir con una condena por un delito considerablemente menos grave. Ese fue el giro que tomó el debate oral seguido contra Tadeo Calderón, de 37 años, acusado de haber efectuado disparos contra un hombre en el barrio Chacra II de Río Grande.

Durante los alegatos desarrollados este martes ante el Tribunal de Juicio en lo Criminal del Distrito Judicial Norte, el fiscal Ariel Pinno sostuvo que las pruebas producidas durante el debate no permitieron acreditar que Calderón hubiera actuado con intención de matar a Carlos Mansilla, tal como sostenía la acusación original.

Por ese motivo solicitó a los jueces que el hecho sea encuadrado como abuso de arma y requirió una pena de tres años de prisión de cumplimiento efectivo, el máximo previsto para esa figura penal.

Pinno argumentó que la principal evidencia física del ataque es una lesión que la víctima presenta en uno de sus pies y consideró que esa circunstancia resulta incompatible con una acción dirigida a provocar la muerte. A criterio del representante del Ministerio Público Fiscal, no pudo demostrarse el denominado «dolo homicida», es decir, la voluntad concreta de quitar la vida a la víctima.

No obstante, remarcó la gravedad del episodio y mencionó los antecedentes condenatorios de Calderón como un elemento agravante al momento de solicitar la pena máxima para el delito de abuso de arma y su cumplimiento efectivo.

La defensa, ejercida por la abogada Adriana Varisco, reclamó en cambio la absolución del imputado al sostener que durante el juicio quedaron más dudas que certezas sobre su participación en el hecho.

La letrada recordó que el arma presuntamente utilizada nunca fue hallada y puso en duda incluso el origen de la lesión sufrida por Mansilla, al señalar que no existiría una acreditación concluyente de que la herida haya sido provocada por un disparo.

En ese contexto pidió que se aplique el principio de la duda en favor del acusado. De manera subsidiaria, para el caso de que el Tribunal considere acreditada la responsabilidad penal de Calderón, solicitó una pena de un año y medio de prisión.

El juicio quedó ahora en condiciones de sentencia. El Tribunal integrado por los jueces Juan José Varela, Verónica Marchisio y Natalia Buitrago dispuso un cuarto intermedio hasta este jueves a las 10 de la mañana, oportunidad en la que Calderón podrá pronunciar sus últimas palabras antes de que se conozca el veredicto.

Un ataque a balazos en Chacra II

La causa se originó el 1 de octubre de 2025 y tiene como escenario las inmediaciones de Pioneros Fueguinos y Arturo Illia, en el barrio Chacra II.

Según la acusación, Calderón descendió de un Volkswagen Gol blanco y efectuó al menos dos disparos contra Carlos Mansilla, quien caminaba por el lugar acompañado por Fernando Aarón Moreyra.

Desde entonces permanece detenido.

Durante el juicio, Mansilla ratificó su acusación y aseguró que reconoció sin dudas a Calderón cuando bajó del vehículo armado. Relató que escuchó los disparos y que posteriormente fue perseguido por el acusado, aunque logró escapar.

Su declaración generó uno de los momentos de mayor tensión del debate, al señalar directamente al imputado como el responsable de una agresión que, según afirmó, pudo haberle costado la vida.

El testigo que cambió su versión

Una de las situaciones más llamativas del juicio estuvo relacionada con el testimonio de Fernando Aarón Moreyra, quien acompañaba a Mansilla al momento de los hechos.

Durante la instrucción había declarado que vio a Calderón efectuar los disparos. Sin embargo, al comparecer ante el Tribunal modificó sustancialmente su versión y aseguró que no alcanzó a observar lo ocurrido.

Además, afirmó que su declaración anterior habría estado influenciada por presiones de policías que lo persuadieron para involucrar a Calderón.

El cambio de postura no pasó inadvertido. Moreyra se encuentra actualmente detenido por una causa de homicidio y comparte alojamiento en la Unidad de Detención N° 1 con el propio Calderón.


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