Un paciente del área de Salud Mental del HRU volvió a cometer dos hechos contra la propiedad en la misma madrugada.
El Juzgado Correccional ordenó nuevamente su internación en el nosocomio, de donde rápidamente egresó. D.G, poseedor de un carnet de discapacidad, una y otra vez incurre en el delito. El caso vuelve a exponer las dificultades del sistema para intervenir ante situaciones de personas inimputables que delinquen reiteradamente.

Dos hechos contra la propiedad ocurridos durante una misma madrugada en Ushuaia derivaron en una investigación policial que terminó con un allanamiento positivo y reabrió un debate que excede el episodio puntual: qué respuesta institucional existe cuando una persona reincide en este tipo de conductas y es considerada inimputable por razones de salud.
La investigación fue llevada adelante por personal de calle de la Comisaría Primera y permitió vincular ambos hechos a un mismo hombre adulto, de unos 50 años de edad, identificado como D.G., cuya identidad no se difunde debido a su condición de incapacidad.
Uno de los episodios ocurrió durante la madrugada del miércoles 17 de junio, cuando alguien ingresó al área de Informática de la Municipalidad, ubicada en Deloqui al 500, luego de forzar una puerta de emergencia situada en la parte posterior del edificio.
Al iniciar la jornada laboral, el personal encontró oficinas revueltas y detectó el faltante de una notebook, que más tarde apareció descartada en inmediaciones del lugar.
Esa misma madrugada se denunció otro hecho en una vivienda particular, donde desconocidos ingresaron al predio y revisaron dos vehículos estacionados. Del lugar desaparecieron documentación, una mochila y otros efectos personales que luego también fueron encontrados abandonados en las cercanías.
De acuerdo con la investigación policial y el análisis de registros de cámaras de seguridad, ambos hechos fueron cometidos por la misma persona.
Con esos elementos, la Justicia autorizó un allanamiento en la habitación que ocupa el hombre en un alojamiento costeado por el área de Desarrollo Social del Estado.
Durante el procedimiento fueron halladas prendas de vestir que, según la investigación, coincidirían con las observadas en las imágenes incorporadas a la causa.
A partir de ello, el Juzgado interviniente dispuso nuevamente su derivación al área de Salud Mental del Hospital Regional Ushuaia.
Fuentes vinculadas al caso señalaron que situaciones similares se han repetido en numerosas oportunidades anteriores y describieron un circuito que incluye intervenciones policiales, actuaciones judiciales, posteriores evaluaciones médicas, regreso a la calle y a la comisión de nuevos hechos delictivos.
El caso vuelve a dejar planteada una discusión compleja para el sistema institucional: cómo intervenir cuando se combinan episodios reiterados contra la propiedad, condiciones de salud mental y contextos de vulnerabilidad social, en escenarios donde las herramientas penales tradicionales encuentran límites legales para avanzar.
Hoy D.G., continúa deambulando por Ushuaia, con riesgo para su integridad y la de terceros.