Colilargos no hay, pero apareció otra señal de alerta

El hallazgo modificó el mapa epidemiológico provincial del hantavirus.

La investigación realizada por el Instituto Malbrán que permitió confirmar que los dos pasajeros del crucero MV hondius fallecidos no se contagiaron en Ushuaia dejó otro dato inesperado: se detectó por primera vez circulación de hantavirus en roedores de Tierra del Fuego. Se trata de una variante distinta a la asociada al brote del barco que, por ahora, no registra casos humanos, aunque abre nuevos interrogantes.

Ratón del género Abrothrix. 5 de 144 ejemplares capturados presentaron anticuerpos específicos contra hantavirus, o sea que estuvieron en algún momento en contacto con el virus.

La investigación que buscaba responder una pregunta puntual —si los turistas neerlandeses fallecidos tras embarcar en el crucero MV Hondius se habían contagiado de hantavirus en Ushuaia— terminó aportando una certeza tranquilizadora, pero también un hallazgo inesperado.

Por un lado, quedó oficialmente descartado que la variante del virus asociada a ese brote haya circulado en la capital fueguina. Pero por otro, los estudios realizados por especialistas del Instituto Malbrán detectaron por primera vez evidencias de circulación de hantavirus en roedores capturados en Tierra del Fuego.

El dato apareció casi en segundo plano dentro del comunicado oficial, aunque desde el punto de vista científico representa un resultado de fuerte impacto epidemiológico.

La investigación se desarrolló entre el 18 y el 22 de mayo mediante operativos realizados en sectores periféricos de Ushuaia y áreas del Parque Nacional Tierra del Fuego. En total fueron capturados 144 roedores, bajo protocolos de bioseguridad.

Los estudios confirmaron que ninguno de ellos portaba la variante viral relacionada con los pasajeros del crucero MV Hondius, lo que terminó reforzando además otro argumento que ya se manejaba desde el inicio de la investigación: los tiempos de incubación de la enfermedad no eran compatibles con el momento en que la pareja neerlandesa abordó el buque en el puerto local.

Sin embargo, el relevamiento dejó otro resultado imprevisto.

Los análisis serológicos detectaron que cinco ejemplares del género Abrothrix presentaban anticuerpos específicos contra hantavirus, es decir, evidencias de haber estado en contacto con el virus.

Posteriormente, mediante estudios de alta complejidad, el Servicio de Biología Molecular del Instituto Malbrán identificó una variante viral que hasta el momento no había sido descripta.

De acuerdo con la información difundida oficialmente, el virus hallado presenta parentesco genético con el virus Andes —la variante históricamente asociada a casos humanos en Patagonia— y fue clasificado dentro de la especie Orthohantavirus andesense.

Otro dato que llamó la atención de los investigadores fue que durante toda la campaña no se capturaron ejemplares de Oligoryzomys longicaudatus, conocido popularmente como colilargo y considerado el principal reservorio histórico del virus Andes en la región.

En cambio, los ejemplares positivos pertenecían al género Abrothrix, un grupo de pequeños roedores silvestres cuya participación en la dinámica del hantavirus todavía continúa bajo estudio.

La información científica advierte que hasta el momento no existen casos humanos vinculados a esta nueva variante ni evidencia de transmisión a personas.

Sin embargo, especialistas consultados coincidieron en señalar que el hallazgo modifica el escenario de conocimiento que existía hasta ahora sobre Tierra del Fuego.

La provincia pasó de ser un territorio donde no se había documentado circulación local de hantavirus en reservorios, a uno donde existen evidencias concretas de presencia viral en fauna silvestre.

Eso no implica una situación de alarma sanitaria ni cambios inmediatos para la población, pero sí abre una nueva línea de investigación científica.

Por ese motivo, el propio Malbrán anticipó que continuará realizando estudios ecológicos, serológicos, moleculares y filogenéticos para intentar comprender qué papel cumplen estas especies de roedores en la circulación del virus y si esta variante posee o no capacidad de producir enfermedad en humanos.

Paradójicamente, la misma investigación que terminó despejando las sospechas internacionales sobre Ushuaia como supuesto origen del brote del crucero dejó instalada otra pregunta: no dónde se contagiaron aquellos pasajeros, sino qué otras formas de circulación viral podrían existir en el extremo sur del país, que recién ahora comenzaron a hacerse visibles.


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