HALLOWEEN: una tradición celta que colmó las calles fueguinas.
Cientos de personas, principalmente niños y adolescentes, participaron el sábado último de una celebración que tuvo como escenario el centro comercial de Ushuaia. Los negocios se sumaron con vidrieras decoradas, empleados caracterizados y bolsitas de golosinas para recibir a los pequeños personajes disfrazados.


Ushuaia vivió el sábado 31 de octubre una jornada de Halloween que convocó a cientos de personas de todas las edades, aunque los grandes protagonistas fueron los más chicos. Principalmente sobre la calle San Martín, el centro comercial se llenó de brujitas, vampiros, esqueletos, fantasmas y toda clase de criaturas que, entre maquillajes y disfraces de llamativo colorido, recorrieron los negocios con sus canastas de calabaza para plantear el clásico desafío: ‘‘¿Dulce o truco?’’.
La respuesta de los comerciantes fue una de las notas distintivas de la celebración. Con una predisposición que sorprendió por su amplitud, numerosos locales ornamentaron sus vidrieras, caracterizaron a sus empleados y se abastecieron de golosinas para recibir a las pequeñas «criaturas» que se acercaban con la tradicional advertencia: si no había dulce, podía haber una travesura.
También hubo filas de hasta una cuadra de padres acompañando a sus hijos en las heladerías, donde el premio adoptó otra forma: paletas y palitos de agua que se sumaron al recorrido de caramelos y chocolates.

La celebración de raíces celtas y vinculada originalmente a antiguas creencias sobre el tránsito entre el mundo de los vivos y el de los muertos, ha ido ganando espacio en distintas partes del mundo, se ha convertido en una fiesta popular y llegó al parecer para quedarse, también a Tierra del Fuego.
Su creciente adopción, no está exenta de controversias. Mientras muchos celebran la posibilidad de compartir una actividad recreativa y convocante, otros cuestionaron en las redes sociales la incorporación de una costumbre ajena a las tradiciones locales, su sentido cultural, su asociación con la muerte y un imaginario siniestro.

Entre adhesiones y críticas, lo cierto es que el sábado Ushuaia tuvo su propia postal de Halloween: calles llenas de chicos disfrazados, casas y comercios convertidos en escenarios temáticos y una consigna que, por unas horas, se escuchó una y otra vez en el centro de la ciudad: ‘‘¿Dulce o truco?’’.