Se trata de un hombre de 61 años de edad que prestaba servicios en Gendarmería Nacional, estaba al frente de una agrupación de boy scouts y de un equipo de fútbol local, entre otras actividades sociales.
Rosendo Benjamín Suarez estaba acusado de haber abusado cuatro veces de su sobrina nieta entre los años 2012 y 2017, cuando viajaba de vacaciones a San Juan, provincia de la que es oriundo. En 2007 ya había sido condenado a 3 años de prisión en Tierra del Fuego, por el mismo tipo de delito, pero no tuvo carácter efectivo. El juez de Garantías sanjuanino, Eugenio Barbera, le solicitó a la titular del Juzgado de Corrección en Ushuaia, Felicitas Maiztegui Marcó, que arbitre los medios para detener a Suárez mientras se organiza su traslado al norte del país para que cumpla 7 años y medio de cárcel.
Rosendo Benjamín Suárez es un vecino de Ushuaia que reside desde hace muchos años en Tierra del Fuego, en donde cumplió servicios en Gendarmería Nacional. Su perfil histriónico y su interés por la vida social también lo sitúan en la Agrupación de Boy Scouts Timaukel y en la composición de equipos de fútbol locales, entre otras actividades. La semana pasada personal policial se presentó en su domicilio para notificarlo de que a partir de ese momento quedaba privado de la libertad por disposición de la Justicia de San Juan, y la colaboración de la Justicia de Tierra del Fuego, por haber sido condenado a la pena de siete años y medio de cárcel en la provincia norteña. El hombre de 61 años de edad fue considerado autor confeso de abuso sexual gravemente ultrajante en al menos cuatro ocasiones, de su sobrina nieta.
Según se pudo saber, Suárez fue denunciado hace 5 meses atrás en la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra la Integridad Sexual, Trata de Personas y Prostitución – UFI – Centro Judicial de Abordaje Integral de Niños, Niñas y Adolescentes Víctimas -ANIVI, de San Juan. Allí se presentó la madre de la sobrina nieta de Rosendo Suárez, para denunciar que la niña le había referido que el sujeto había abusado de ella sexualmente en varias oportunidades. Al dialogar el personal especializado de la UFI – ANIVI, la menor, quien actualmente tiene 16 años, relató que su tío abuelo la sometía cuando llegaba desde Tierra del Fuego a San Juan en las vacaciones de verano, en un período que demarcó entre los años 2012 al 2017, entre sus 7 y 11 años de edad.
Iniciada la investigación y reunidos todos los elementos de prueba, además de la confesión del propio imputado, se acordó entre el defensor oficial César Oro y el ayudante de defensoría, Lucas Quiroga, con la fiscal coordinadora de la UFI – ANIVI, Valentina Bucciarelli, y el ayudante fiscal Mario Quiroga, la realización de un juicio abreviado.
El hecho ganó las páginas de los medios sanjuaninos, publicando el Diario de Cuyo que Rosendo Suárez admitió haber abusado de la nieta de su hermano en al menos cuatro oportunidades, dos de las cuales fueron calificadas por la Justicia como abuso sexual gravemente ultrajante y dos, como abusos sexuales simples. Entre las partes se acordó la aplicación de una condena de siete años y medios de prisión, de cumplimiento efectivo en una unidad penitenciaria de la provincia de San Juan. A tal fin y en el marco de la causa Nro. 4820/22, el Ministerio Público Fiscal sanjuanino libró un exhorto dirigido a la jueza titular del Juzgado Correccional de Tierra del Fuego, Felicitas Maiztegui Marcó, para que Rosendo Suárez fuera detenido en su domicilio de la calle Bahía San Julián, en el barrio Malvinas, en Ushuaia y trasladado en calidad de detenido a un calabozo del Servicio Penitenciario fueguino, mientras se arbitran los medios para su traslado a San Juan.
Los abusos
Según consigna la prensa sanjuanina, los cuatro hechos que se analizaron para condenar a Rosendo Suárez, denunciados el 3 de mayo del corriente año, ocurrieron cuando el sujeto viajaba desde Ushuaia a la provincia cuyana a visitar a su familia, para pasar las fiestas y las vacaciones de verano.
“La primera vez ocurrió cuando la llevó al cine y le introdujo los dedos. La misma experiencia se repitió en otra ocasión en que fueron en el vehículo del abusador a dejar a un pariente y fue atacada al regresar. La tercera vez ocurrió cuando compartían un día de camping y le tocó los genitales en una pileta. Y la última vez en la casa de su abuela, cuando se acostó a su lado y la obligó a tocarle sus genitales” – se describe en el expediente.
La misma fuente indica que Suárez se benefició al haber sido calificados dos de los hechos, en los que la niña fue penetrada con los dedos, como “abuso sexual gravemente ultrajante” cuando podrían haber sido considerados bajo la figura de “abuso sexual con acceso carnal”, pero al momento de las agresiones (2007/2011) regía otra ley más benigna para el imputado.
En relación a las secuelas de las vejaciones a las que fue sometida por su tío abuelo, y que hasta el día de hoy la adolescente evidencia, los peritos psicólogos intervinieres certificaron que “la menor presenta cuadros de angustia y ansiedad. Manifiesta asco, inseguridad y miedo a que la toquen y un marcado rechazo a los hombres”.
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