Reconocimiento de la alta casa de estudios fueguina al Premio Nobel de la Paz.
La distinción fue impulsada por el Sindicato de Docentes Universitarios y aprobada por unanimidad por el Consejo Superior. El acto se realizó en la sede del Consejo Interuniversitario Nacional, en Buenos Aires, en el marco de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado de 1976.

La Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (UNTDF) otorgó el Doctorado Honoris Causa al profesor Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, en un acto realizado en la sede del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La distinción fue impulsada por el Sindicato de Docentes Universitarios (SDU) y aprobada por unanimidad por el Consejo Superior de la UNTDF. La propuesta se presentó en el marco de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado de 1976.
La ceremonia fue presidida por el rector de la UNTDF, Mariano Hermida. Los fundamentos del reconocimiento estuvieron a cargo del ingeniero Juan José Castelucci, integrante de la comisión evaluadora, secretario adjunto del SDU y rector mandato cumplido de la Universidad. También participó el secretario general de la Federación de Docentes de las Universidades Nacionales (FEDUN), Daniel Ricci.
“Desde el SDU, sindicato de base de la FEDUN, elevamos al Rectorado la propuesta de otorgar al profesor Adolfo Pérez Esquivel la distinción de Doctor Honoris Causa. Esta iniciativa, presentada en el marco de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado en la Argentina, fue considerada y aprobada por unanimidad por el Consejo Superior de nuestra Universidad”, expresó Castelucci.
Pérez Esquivel nació en Buenos Aires en 1931. Es licenciado en Bellas Artes y doctor en Arquitectura y Urbanismo, y desarrolló durante más de 25 años tareas docentes en los niveles primario, secundario y universitario.
En 1974 fundó el Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), desde donde impulsó la educación popular, la objeción de conciencia y la defensa no violenta de los derechos humanos. Durante la última dictadura militar fue perseguido y detenido por su actividad en defensa de los derechos humanos.
En 1980 recibió el Premio Nobel de la Paz por su trabajo en defensa de los derechos humanos y la no violencia frente a las dictaduras militares de América Latina.
Tras el golpe de Estado de 1976, participó en iniciativas y organismos vinculados con la defensa de los derechos humanos, entre ellos movimientos de familiares de víctimas de la dictadura y organizaciones como la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.
A lo largo de su trayectoria también recibió doctorados honoris causa de universidades de Europa y América Latina y participó en organismos y espacios internacionales vinculados con los derechos humanos.
“La distinción que hoy otorgamos no es solo un reconocimiento a una trayectoria individual, sino también una afirmación de los valores que nuestra Universidad promueve desde sus orígenes: la paz, la justicia social, la soberanía, el respeto por la dignidad humana y la defensa irrestricta de los derechos humanos”, concluyó Castelucci.