Respuesta al análisis internacional sobre el régimen de promoción industrial.
La directora de la entidad sostuvo que el documento presenta “inexactitudes”, omite la dimensión geopolítica y desconoce el funcionamiento del sector electrónico.

Directora de la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE), Ana Vainman.
La directora de la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE), Ana Vainman, cuestionó el informe del Banco Mundial sobre el régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego y afirmó que el análisis “omite la cuestión geopolítica” y se basa en supuestos que no reflejan el funcionamiento de la actividad.
En declaraciones radiales, señaló que “cualquier discusión que se encare sobre el régimen de promoción de Tierra del Fuego no puede soslayar la cuestión geopolítica”, y agregó que el enfoque del organismo “se plantea en términos económicos y financieros exclusivamente, se habla de un Excel, se sacan cuentas, y no se tiene sobre la mesa la cuestión fundamental”.
Vainman indicó que el régimen debe interpretarse como una política pública orientada al desarrollo territorial. “No es un negocio económico, es una política implementada hace más de cincuenta años para promover la actividad en una zona estratégica del país”, afirmó. En ese sentido, destacó el impacto demográfico al señalar que la población provincial “se multiplicó por trece” desde su implementación.
En relación al informe, también cuestionó lo que consideró desconocimiento sobre el nivel tecnológico de la industria. “Se habla de que no hay tecnología o agregado de valor, y eso no es así”, sostuvo. Además, invitó a representantes del organismo a visitar las plantas fueguinas: “Me gustaría muchísimo que puedan corroborar con sus propios ojos que lo que sucede en Tierra del Fuego es lo mismo que ocurre en otras regiones industriales del mundo”.
La dirigente rechazó además el uso del término “ensamblado” en sentido descalificatorio y señaló que se trata de un modelo productivo extendido a nivel global. “Es la forma moderna de fabricar en múltiples industrias”, explicó.
Otro de los ejes de la crítica estuvo vinculado a las estimaciones sobre el costo fiscal del régimen. Vainman afirmó que “decir que le cuesta al Estado mil millones de dólares es falso” y sostuvo que se trata de un esquema de “ingreso renunciado”, no de un subsidio directo. “Si la actividad no existiera, esos recursos tampoco se generarían”, advirtió.
Por último, remarcó la dimensión estratégica del régimen en el contexto del Atlántico Sur. “No es simplemente un objetivo industrial y económico, es un objetivo mucho más amplio, vinculado a la soberanía”, señaló. También consideró “sorprendente” que el informe se enfoque en Tierra del Fuego y no en otros polos industriales similares.
Vainman expresó que la entidad está dispuesta a debatir políticas alternativas, pero planteó que ese intercambio debe realizarse con información precisa. “Si van a referirse de una manera tan tajante, deberían conocer qué sucede en las plantas fueguinas”, concluyó.