Carta abierta de los policías fueguinos

Carta abierta de los policías fueguinos

Nos dirigimos al señor gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella; al jefe de Policía, comisario general Jacinto Rolón; a los titulares del Ministerio de Finanzas Públicas, Guillermo Fernández y del Ministerio de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos, Dra. Adriana Chaperón;   al titular de la Secretaría de Enlace de Fuerzas de Seguridad, suboficial mayor ®, José Díaz y a la comunidad en general.

 

Se preguntarán por qué hacemos público este reclamo, por qué de manera anónima y por qué a través de este medio de prensa.

En principio porque nuestras solicitudes y planteos son ignorados sistemáticamente por quienes deberían gestionar ante quien corresponda nuestros requerimientos y necesidades y en cambio no pelean por lo nuestro.  Esta falta de respuesta a nuestros planteos influye directamente en el servicio y en nuestra economía de manera tal que ante semejante clima de incertidumbre la mayoría de los uniformados vivimos en un estado de malestar generalizado.  Seguramente las autoridades tratarán de desmentir esto, pero la realidad es que ese malestar está instalado y cada día hay un motivo nuevo para que el personal se preocupe. La modalidad de anónimo es por la simple razón que de firmar esta carta con nuestros nombres y apellidos, nuestras carreras se verían truncadas  ya que se encargarían de enrostrarnos la falta disciplinaria por hacer público el reclamo. Y elegimos a la prensa, porque queremos ser escuchados.

En primera instancia expresamos nuestro descontento y malestar por la falta de acercamiento y el poco interés de la Jefatura hacia el personal.  Todas las inquietudes que transmitimos en muchas oportunidades son desoídas y no logramos ningun tipo de respuesta, recibiendo de la superioridad expresiones como “si no les gusta, pueden irse” o “vayan a trabajar a un supermercado”.  En este punto nos detenemos, señor jefe y le dejamos en claro lo siguiente: no estamos sensibles ni susceptibles, solo entendemos tales expresiones como una falta de respeto, abuso de autoridad y poder.

Esto deja entrever la poca importancia que nos da usted, señor jefe, y su entorno. Ahora nos preguntamos: ¿Cuál es la necesidad de generar este tipo de malestar en su personal? ¿No debería ser usted quien pelee por nosotros?.

  • Recibimos un aumento a fines de 2020 pero vino acompañado de la baja de topes de recargos. O sea, el aumento no se sintió.
  • En marzo nuevamente se otorgó un llamado “súper aumento” del 70% al básico, pero para conocimiento de todos les contamos que nuestro básico era y sigue siendo miserable ($4.000.- con 25 años de servicio). Somos conscientes que esto es producto de la falta de aumento de gestiones anteriores y también reconocemos el logro que significa un aumento al menos, sobre el básico, ¿pero por qué jugar por la espalda, señor jefe?. ¿Por qué en forma casi simultánea redactaron y firmaron un decreto bajando el valor de los recargos cuando es más que obvio que el personal espera que se aumente el valor de sus horas extras o recargo de servicio?. Esto es muy desleal de su parte, señor jefe.  Pero no le alcanzó con esa jugada maliciosa sino que también prohibió por directiva del ministro de Finanzas Públicas y de la ministra de Justicia, y Derechos Humanos, la reducción de la cantidad de horas a trabajar.  ¿Qué consecuencias trae aparejada esta determinación? Que el personal en su mayoría tome la decisión de hacer servicio de policía adicional para poder compensar lo que se cobraba antes del dictado de este decreto, y aquel que no puede, porque los señores jefes así lo dispusieron, tienen que apretar los dientes y seguir trabajando.

Es imposible lograr realizar recargos de cinco horas porque tiene que ser de extrema necesidad, por decisión de un par de políticos y de un jefe con pocas intenciones de hacer conocer nuestras necesidades.

Ellos se van a llenar la boca diciendo que esta decisión se tomó con el propósito de que nosotros, disfrutemos de “más tiempo en familia”.  ¡Eso es mentira!.

Lo cierto es que somos títeres de un Gobierno que maneja nuestro presupuesto, administra y distribuye nuestros servicios.  Prueba de ello es la rúbrica de una resolución del Ministerio de Finanzas Públicas Nro 373/21, en la cual se reduce el presupuesto destinado a recargos de servicios al 50%; y que a la fecha se encuentra latente.  No fue aplicada todavía porque trascendió y causó un gran malestar en las filas.

Entonces, si la intención es eliminar los recargos de servicio ¿debemos entender que están trabajando por un aumento más que óptimo e importante para el personal? ¿O han tomado la decisión, de una vez por todas, de equipararnos con la Policía Federal? Esto es algo que nos corresponde por Ley Provincial Nro. 735 Art. 69.

Ahora bien, queremos dejar algo en claro, nosotros no somos adictos a los recargos, como dijo usted, señor jefe, sino que estos fueron utilizados durante años como una ayuda extra para compensar la falta de aumentos ¿y sábe qué? Sigue siendo una necesidad económica porque usted da y después quita por decreto.

 

Una vez más nos enteramos al ver nuestros recibos de sueldos que de manera arbitraria, en la Dirección General de Recursos Humanos se han modificado los coeficientes de los recargos. ¿Esto qué significa? Que a quien realizó recargos de más de 5 horas se le modificó a 3 horas, anoticiándose el uniformado recién a la hora del cobro, sin previa notificación.  Esta situación se atribuye a que en teoría la titular de Recursos Humanos posee facultades para ello. Además, en el formulario que el titular del área conforma hace constar que “aquellos legajos que no reúnen las exigencias legales” serán devueltos a las dependencias de origen. ¿Y nos preguntamos … cuáles son esas exigencias legales? ¡Si no existen lineamientos claros, ni precisos, ni concretos!. Nada fue notificado por circular general al personal como para tener parámetros a los cuales ajustarnos.  Quizás para ellos sean solo unos pesos pero con el bolsillo del personal no se juega.  Es simple. Notifiquen y ahí se terminó el problema pues el personal que realizó el recargo de 5 horas confió en la palabra de un jefe que los autorizó.

 

                 ¿Qué exigimos?

 

  • Que el item racionamiento y uniforme sea remunerativo y para todas las jerarquías.

2) Que se nos liquide en nuestros haberes el item que percibe el Servicio Penitenciario Provincial porque ambas fuerzas se rigen bajo el mismo reglamento y por lo tanto debemos cobrar el mismo haber mensual que se encuentra compuesto por el sueldo basico y por todo concepto que se otorgue con carácter remunerativo y bonificable. Entonces señor jefe, le sugerimos que proyecte la creación del adicional “Seguridad” para su fuerza.

3) Queremos que se nos equipare con la Policía Federal, lo que por ley, como dijimos, nos corresponde. No se olvide señor gobernador que esta fue su promesa durante la campaña electoral y resulta que ahora nos dice que resulta imposible de cumplir.  No falte a su palabra, señor gobernador, porque nosotros confiamos en usted.

Y al señor ministro de Finanzas Púbicas le decimos que quizas no entienda nada de nuestra profesion, de nuestras carreras y de nuestro regimen laboral ¿pero sabe qué? Para nosotros cada jerarquía obtenida es un logro importante y así lo entendemos, por lo tanto le pedimos que antes de distribuir un aumento como usted quiere, se deje asesorar por quienes saben de nuestro sistema, y de esa manera no continue generando el achatamiento entre los distintos escalafones.

Antes de finalizar le preguntamos a usted, señor gobernador: ¿Por qué le provocamos tanto rechazo? ¿Es por  nuestro uniforme? ¿Por qué tanto ensañamiento?

A nosotros no nos interesan las internas politicas del Gobierno. Solo queremos que ellas no impacten en nosotros de manera tan arbitraria.

Sabemos que no vamos a obtener respuesta porque los asesora la soberbia y el poder y también sabemos que nos van a intentar intimidar diciéndonos que van a quitarnos más derechos si seguimos insistiendo con nuestras necesidades.  Nosotros carecemos de gremio que nos defienda.  Solo somos nosotros y nuestra lucha silenciosa, pero – sépalo –  estamos cada vez más unidos.

Y tenga presente señor jefe, no confunda nuestro “silencio” con ignorancia” y nuestra “calma” con “aceptación”. Muy lejos de ello estamos.

Desde ya esperamos una devolución por parte de la Jefatura de Policía.


Diario Prensa
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