Choferesa de CityBus fue cobardemente agredida

El gerente Ariel Ledesma repudió la agresión recibida por una trabajadora por parte del padre de una alumna de La Misión Salesiana. Aseguró que no hubo ningún retraso en la llegada del colectivo y, aunque así hubiera ocurrido, “nada justifica la violencia”.

El gerente de la empresa de colectivos de Río Grande, Ariel Ledesma, calificó como “un hecho muy lamentable e innecesario” la agresión recibida por una de las choferesas de la línea, por parte del padre de una alumna de La Misión Salesiana.
“Si bien no hubo una agresión física, gritarle de la forma que le gritó, faltarle el respeto, descalificarla y humillarla delante de todos los pasajeros en dos oportunidades, fue algo irracional”, sostuvo en diálogo con la prensa.
“Son miles las personas que viajan y hay cuestiones que pueden ocurrir, como una demora accidental, pero nada justifica la humillación. En este caso le tocó a Carina, pero podría haber sido Juan o Pedro, el tema es la violencia. El chofer tiene que estar concentrado, porque transporta muchas personas, y nosotros somos una empresa que recibimos todo tipo de reclamos y tenemos una persona exclusivamente dedicada a contestar cada uno de esos reclamos. Muchos usuarios pueden dar fe de que nos contactamos con la gente y en muchas oportunidades nos ha tocado reconocer si hubo algún inconveniente. Tenemos en claro que es un servicio público y nos debemos al usuario, pero esto no justifica el accionar violento y cobarde, de agredir y humillar a Carina. Hubo testigos de este incidente que iban en el colectivo y vieron este hecho violento”, afirmó.
“Esto fue el viernes y este hombre siguió con su actitud porque el sábado estaba en la parada, le bajó el vidrio y se quedó mirándola molesto. Se hizo la denuncia en la comisaría y esto se tiene que cortar, y tiene que asumir la responsabilidad. Tiene que haber un mensaje claro, porque no podemos aceptar este tipo de violencia”, reclamó.
Aclaró que el hombre “no le pegó” a la choferesa “pero la violencia no tiene que ver solamente con una agresión física. Nada justifica que le levante la voz, le grite, le diga que ‘ya va a saber lo que le va a pasar’. Carina tuvo que pasar un momento horrible”.
“Nosotros tenemos un sistema de control de GPS, se verificó si hubo algún tipo de atraso y no hubo ninguna demora. Espero que esto nos llame a la reflexión como sociedad. Carina fue la primera mujer que incorporamos a la empresa y es una persona que se brinda totalmente a los usuarios, con un buen trato y cordialidad, y estamos orgullosos de ella”, destacó Ledesma.
“Como empresa la acompañamos a radicar la correspondiente denuncia y esto no debe volver a pasar. Tenemos todos los medios de comunicación ante cualquier inconveniente que tengan los clientes, pero en este caso no hubo ninguna demora”, reiteró.
El agresor fue identificado porque las unidades cuentan con cámaras de seguridad. “Luego de la denuncia se seguirán los mecanismos legales que prevé la ley de protección integral de la mujer y vamos a ser respetuosos de lo que decida la justicia. No vamos a responder la violencia con más violencia, y queremos que sea un llamado a la reflexión a este señor, que le sacó de las manos la planilla, gritándole y apuntándole con el dedo”, dijo.
“Evidentemente es una persona agresiva porque no es normal este tipo de actitud. Quedará a criterio de la autoridad judicial si plantea alguna medida que prohíba el acercamiento”, planteó.
Cabe mencionar que el hecho ocurrió el viernes por la mañana en una parada de Chacra II. La chofer de la Línea D, Carina Camacho, realizaba su recorrido como todas las mañanas cuando un sujeto se subió a la unidad a los gritos y la increpó por el retraso en la frecuencia de la línea que lleva alumnos de la Misión Salesiana. Le gritó, apuntándola con el dedo, le arrebató la planilla de horarios, la trató de “mentirosa”, delante de otros alumnos y vecinos que viajaban en la unidad.
La choferesa decidió bajarse del colectivo y, en medio de una crisis de nervios, se comunicó con la encargada de la empresa, Fabiana Peralta, quien intentó calmarla vía telefónica y pidió comunicarse con el sujeto, que le arrebató el celular y también se dirigió a la encargada a los gritos.
Autoridades de la empresa acudieron al lugar y la choferesa decidió terminar con el recorrido, para no dejar varados a los pasajeros de la línea.
Luego concurrió a radicar la denuncia correspondiente en la comisaría tercera, acompañada por autoridades de CityBus, sus compañeros de trabajo y dirigentes de la UTA. Se puso a disposición de la justicia el registro fílmico de todo el hecho, donde queda claramente identificado el agresor. También se verificó que el retraso en el horario no era tal.


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