La Justicia de Ushuaia investiga una deflagración domiciliaria.
El siniestro ocurrió por una acumulación de gas no advertida en una vivienda del barrio Obrero. Agustín y Candela de 16 y 17 años, luchan por recuperarse en la UTI del Hospital Regional Ushuaia.

Un grave siniestro se registró el domingo último en una vivienda del Barrio Obrero de Ushuaia, donde una deflagración provocada por una acumulación de gas dejó como saldo cuatro menores lesionados, dos de los cuales permanecen internados en estado grave.
El hecho ocurrió en una casa ubicada en el Barrio Obrero, identificada con el número 34, propiedad de Elizabeth Sáez, de 39 años. Por el episodio intervino personal policial de la Comisaría Primera, Bomberos Voluntarios y agentes sanitarios del Hospital Regional Ushuaia, quienes acudieron al lugar a bordo de una ambulancia.
De acuerdo con las primeras actuaciones, el siniestro se habría originado de manera accidental a raíz de una acumulación de gas provocada por desperfectos en una instalación domiciliaria, situación que derivó en una deflagración en el interior del inmueble.

Según trascendió entre allegados a los jóvenes, los cuatro menores se habían reunido en la vivienda para participar de una fiesta. En ese contexto, se indicó que en el domicilio se había retirado reciéntemente un artefacto de calefacción, quedando el suministro de gas ocluído mediante una llave que estaría defectuosa o mal cerrada. Con el transcurso de las horas, el gas se habría acumulado en el ambiente sin ser advertido, hasta que, en un momento de la reunión, uno de los jóvenes encendió un cigarrillo, lo que habría provocado el estallido.
Como consecuencia de la deflagración, los cuatro menores resultaron aturdidos y con lesiones de distinta gravedad. Dos de ellos permanecieron algunas horas internados en observación y posteriormente recibieron el alta médica, con indicación de continuar su recuperación de manera ambulatoria.
En tanto, los otros dos adolescentes, identificados como Candela y Agustín, de 16 y 17 años, fueron internados en la Unidad de Terapia Intensiva, donde permanecen con asistencia ventilatoria mecánica, bajo coma farmacológico y con pronóstico reservado.
Desde el ámbito sanitario se recordó que una deflagración domiciliaria puede provocar quemaduras, traumatismos por la onda expansiva, lesiones respiratorias por inhalación de gases, además de otros daños físicos y consecuencias psicológicas, aun cuando no se produzca un incendio posterior.