El desafío de deshacerse de los residuos electrónicos

El desafío de deshacerse de los residuos electrónicos

La sociedad contemporánea cada vez le da mayor importancia a la cuestión de la generación, tratamiento y disposición final de los residuos. Las ciencias del ambiente han tomado la temática como un verdadero desafío para la generación de dispositivos y propuestas de gestión orientadas a mitigar sus efectos negativos sobre el ecosistema y la calidad de vida de las poblaciones.
Cada vez aumenta más la población del planeta, cada vez se produce y se consume más y se generan, por consiguiente, mayor cantidad de residuos. Entonces el mundo se pregunta con mayor preocupación qué hacer con toda esa basura.
Las ciencias del ambiente han realizado una clasificación que ayuda a dividir los residuos, diferenciándolos de acuerdo al nivel de impacto que alcancen sobre la comunidad.
Todo ello desde ya, respetando las lógicas propias del atlas socioeconómico mundial. No será uniforme el tipo de residuos que se produzcan ni el nivel de tratamiento que se les den en ámbitos rurales, urbanos o marítimos; no todos los continentes ni países consumen lo mismo, producen los mismos productos ni a igual escala.

Tierra del Fuego afectada por un tipo particular de residuos

Si prestamos atención a la generación de residuos en general, vemos que ellos crecen generalmente a un ritmo lineal, pero los denominados residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) experimentan una aceleración particular en su tasa de crecimiento. La razón es sencilla de imaginar: el avance tecnológico es indetenible en el sistema capitalista y se encuentra en constante avance.
Por si fuera poco, el criterio de obsolescencia (el tiempo estimado en que un producto pasa a ser obsoleto o “viejo” y se hace necesario su reemplazo) que imprime el capitalismo a la producción y consumo no siempre coincide con la vida útil de esos aparatos. Es un ejercicio clásico cambiar un celular u otros electrónicos que se encuentran en perfectas condiciones de uso por el sólo hecho de disfrutar “el último modelo”.
La mayoría no podemos imaginarnos el impacto ambiental y las condiciones laborales de quienes trabajan dando origen a los componentes con los que se producirán finalmente esos lujosos aparatos.
En Tierra del Fuego el recambio de aparatos electrónicos y eléctricos fue durante mucho tiempo constante, debido a las facilidades del régimen especial aduanero fueguino (que se fueron extinguiendo hasta nuestros días), a quienes viajaban al exterior y podían comprarlos en origen y a la cercanía de la Zona Franca existente en la ciudad chilena de Punta Arenas, donde hasta hace poco los fueguinos viajábamos los fines de semana para reponer stock doméstico de ese tipo de productos.

El desafío de deshacerse de los residuos electrónicos
El desafío de deshacerse de los residuos electrónicos

La particularidad de los residuos electrónicos

El principal aspecto que hay que tener al momento de referirnos a los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (en adelante “residuos electrónicos”) es que esta fracción de residuos es diferente de lo que conocemos como residuos sólidos urbanos (RSU).
Los residuos electrónicos contienen componentes especiales, cuyo mayor valor reside en los metales y metaloides existentes en plaquetas, sensores y circuitos cerrados, como el oro, la plata, y el cobre.
Es por ello que en muchos países como Japón, Italia, Bélgica y Canadá el negocio de la recuperación de los metales existentes en los residuos electrónicos se ha convertido en una actividad muy rentable. Allí se encuentra una verdadera “fiebre de los residuos electrónicos pululando en viejos basurales que hoy se han convertido en verdaderas minas urbanas. Una minería urbana sustentable. Un negocio verde y redondo que combina la recuperación y reutilización disminuyendo el impacto ambiental, tema no menor si se piensa que la Argentina es el tercer productor de este tipo de residuos en la región
Más allá de todo, el tema remite a una problemática ambiental estrictamente ligada a la necesidad de gestión adecuada. Si tenemos en cuenta que un tubo de televisor catódico (exponente obsoleto que ya ha generado grandes cantidades de acumulación en las casas de nuestra región) contiene en promedio 450 gramos de cobre, 227 gramos de aluminio y 5,6 gramos de oro no podemos desconocer la necesidad de implementar programas de selección, recuperación y disposición final de remanentes provenientes de estos residuos.
Pero particularmente en Ushuaia tenemos un raro inconveniente…

Los residuos electrónicos y una particular ordenanza municipal

Resulta ser que, frente a este panorama, los residuos electrónicos normativamente están comprendidos en lo que se considera residuos peligrosos, y más allá de brindar un debate sobre la naturaleza de lo que deberíamos considerar como “peligrosos”, lo cierto es que la normativa nacional a través de la Ley 24.051 de Residuos Peligrosos, como la Ley Provincial 105 que adhiere a la anterior y la Carta Orgánica Municipal de Ushuaia, así lo indican.
Atendiendo a la pirámide normativa y a la lógica elemental del derecho, debería ser más que claro que salvo expresa delegación legal, la autoridad de aplicación de este tipo de Residuos no podría ser bajo ningún aspecto el Municipio.
Por lo tanto, hoy los residuos electrónicos se encuentran enmarcados en la Ley nacional 24051 que estipula taxativamente que se trata de residuos peligrosos y si bien en el ámbito nacional hace rato que se están queriendo separar este tipo de residuos de los denominados “peligrosos”, hasta el momento no se ha podido avanzar lo suficiente para modificar ese aspecto de la ley.
Hasta tanto no se avance en el debate y no se logre su tratamiento y modificación en el Congreso, tanto la Constitución Nacional en su Art. 41, como la Ley de Residuos Peligrosos que, como hemos dicho, comprende en su articulado a los electrónicos, delega en las provincias la responsabilidad de hacerse cargo de su tratamiento y disposición final. Es decir, la provincia sería su indiscutida autoridad de aplicación.
Sin embargo, La Ordenanza Municipal Nro 5097 sancionada el 10 de Agosto de 2016, insta al Municipio de Ushuaia a Crear el “Plan de Recolección de Residuos de Artefactos Eléctricos y Electrónicos en Desuso (RAEE)” con el objeto de fomentar la recolección, desguace, reciclado y comercialización de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos; y no conforme con ello, establece que la autoridad de aplicación será la Secretaria de Medio Ambiente municipal cuya responsabilidad es la aplicación y contralor del Plan de Recolección RAEE.
En el orden jerárquico de las leyes, este planteamiento es absolutamente inconstitucional, pues legalmente y hasta la modificación de las normas mencionadas, cualquier implementación de programa de recolección, reutilización y tratamiento de los componentes provenientes de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. debería ser responsabilidad de la actual Secretaría de Ambiente, Desarrollo Sostenible y Cambio Climático provincial.
Tema a trabajar y solucionar, esperemos en el corto plazo, por los concejales y sobre todo por la autoridad provincial de ambiente –como lo establece la ley-, para gozar de un adecuado marco jurídico y de gestión en una temática tan importante como la de los residuos peligrosos.



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