Alarma sanitaria y repercusión mundial por los casos de hantavirus detectados en el pasaje del crucero MV Hondius.
“Ushuaia no es el punto cero”. El doctor Rubén Rafael rechazó las versiones que señalan a la capital fueguina como origen de los contagios detectados en el barco hoy amarrado en Canarias. Explicó por qué esa teoría carece de base epidemiológica y alertó sobre posibles consecuencias negativas en la próxima temporada turística.

Dr. Rubén Rafael: «Tierra del Fuego es una zona libre de hantavirus».
La aparición de casos letales de hantavirus entre pasajeros de un crucero turístico que partió en marzo desde el puerto de Ushuaia y que actualmente permanece amarrado en el de Canarias, tras haber sido rechazado por otros países, colocó a la capital fueguina en una escena sanitaria internacional tan indeseada como inquietante.
Sin embargo, para el médico Rubén Rafael, las versiones que ubican a Ushuaia como posible punto de origen del contagio carecen de todo sustento científico.
En declaraciones a la prensa, el profesional fue categórico al descartar esa hipótesis y sostuvo que la provincia se encuentra libre de circulación autóctona del virus.
“En realidad, Tierra del Fuego es un territorio donde no existen casos autóctonos de hantavirus. Los casos que se pudieron atender acá siempre fueron importados; así le decimos nosotros a personas que se contagiaron en otras zonas patagónicas y llegaron luego a la provincia”, explicó.
Rafael señaló que la condición insular de la provincia es uno de los principales factores que explican la ausencia de circulación local.
“Se cree fundamentalmente que esto ocurre porque nos separa del continente el estrecho de Magallanes y no ha habido importación del vector, que es el ratón colilargo, y menos del virus”, precisó.
En esa línea, aclaró que si bien en Tierra del Fuego existen especies similares, no se trata del mismo reservorio epidemiológico.
“Hay una especie de ratón colilargo, pero no es el mismo tipo de ratón y no hay ejemplares portadores de hantavirus”, remarcó.
Respecto de los casos atendidos históricamente en la provincia, indicó que todos tuvieron origen fuera del territorio fueguino. “Han habido pacientes que se contagiaron en Neuquén, Río Negro, Chubut e incluso Santa Cruz”, detalló.
Frente a la situación del crucero, Rafael planteó dos hipótesis principales.
“Una posibilidad es que se trate de transmisión de persona a persona. La cepa Andes del sur tiene esa particularidad, pero aun así es muy difícil que las personas se contagien entre sí porque no es algo que ocurra fácilmente”, sostuvo.
La otra alternativa, dijo, es que el virus haya ingresado al barco en una escala previa. “El barco pudo haber tenido un recorrido anterior y que el ratón haya subido en otro puerto, permaneciendo en la bodega o en algún sector de la embarcación”, señaló.
El profesional también puso el foco en el origen diverso de quienes abordaron el crucero.
“La realidad es que hay personas de 23 países diferentes que embarcaron en Tierra del Fuego, provenientes de distintos lugares, e incluso se está averiguando si alguno había recorrido previamente la Patagonia Norte”, indicó.
Consultado sobre la transmisión entre personas, recordó que esa posibilidad fue comprobada por científicos argentinos hace ya tres décadas.
“Es un hallazgo que le debemos a nuestros investigadores del Instituto Malbrán, que demostraron científicamente que una mutación de la cepa Andes permitía la transmisión de persona a persona”, explicó.
No obstante, aclaró que el contagio requiere condiciones muy específicas.
“No es que alguien se cruce a una persona infectada en un pasillo y automáticamente se contagie. Tiene que haber un contacto muy estrecho”, enfatizó.
Sobre la dinámica particular de un crucero, Rafael advirtió que las condiciones pueden favorecer ese tipo de transmisión.
“Los médicos tratamos al barco como una comunidad cerrada. Cuando aparece una enfermedad infecciosa, todos tienen mayor riesgo porque comparten espacios comunes, muchos de ellos cerrados, más aún en embarcaciones que navegan zonas frías, donde la gente pasa mucho tiempo en interiores”, explicó.
En cuanto a la gravedad de la enfermedad, recordó que la cepa involucrada presenta una elevada letalidad.
“La cepa Andes tiene entre un 40 y un 50 por ciento de probabilidades de complicarse”, afirmó.
A partir de todos estos elementos, Rafael expuso cuál considera el escenario más probable.
“Yo creo que alguien llegó al barco infectado, ya sea un pasajero o un tripulante, durante el período de incubación, cuando todavía estaba asintomático, y desarrolló la enfermedad una vez a bordo”, sostuvo.
Finalmente, volvió a insistir en que vincular el episodio con Ushuaia resulta técnicamente improcedente.
“Vuelvo a repetir que Tierra del Fuego es una zona libre de hanta. Ushuaia no es el lugar donde potencialmente se pueda haber contagiado nadie”, concluyó.
Las declaraciones del reconocido profesional médico cobran especial relevancia en momentos en que la asociación internacional entre el brote y la capital fueguina amenaza con proyectar una alerta sanitaria sin base comprobada, con consecuencias aún difíciles de dimensionar para la imagen turística y económica del destino.