Fardos de PET continúan siendo enviados al continente para su reciclado

El sistema de separación y reciclado se realiza de modo conjunto entre la Municipalidad de Ushuaia y la Cooperativa K’aux, con colaboración vecinal.

Las botellas de gaseosas y otros líquidos que los vecinos separan en sus hogares y depositan en las campanas de reciclado salen de la isla regularmente para ser transformadas nuevamente en envases. El intendente Walter Vuoto celebró la incorporación de Coca-Cola Andina al circuito, durante una recorrida por el sector de compactación.

Las botellas plásticas que miles de vecinos de Ushuaia separan diariamente de sus residuos domiciliarios comenzaron una nueva etapa de su recorrido. El material recuperado a través del sistema de reciclaje local fue cargado esta semana en el Centro de Gestión Ambiental para su traslado al continente, donde será procesado y reutilizado en la fabricación de nuevos envases.

La actividad permitió visibilizar el funcionamiento de una cadena de economía circular que se sostiene desde hace más de una década y que involucra a distintos actores: los vecinos que separan residuos en origen, los recuperadores urbanos que clasifican el material, la Cooperativa K’aux, el Municipio y empresas privadas que incorporan nuevamente esos materiales a sus procesos productivos.

Durante una recorrida por el Centro de Gestión Ambiental, autoridades municipales, representantes de la Cooperativa K’aux, funcionarios provinciales y directivos de Coca-Cola Andina observaron la carga de los fardos de PET —el plástico utilizado principalmente para botellas de bebidas— que serán enviados fuera de la provincia para su posterior reutilización.

El intendente Walter Vuoto destacó en la ocasión que detrás de cada fardo existe un trabajo colectivo que comienza en los hogares de la ciudad. Según señaló, el sistema permite recuperar materiales que de otro modo terminarían en disposición final y, al mismo tiempo, genera oportunidades laborales para las familias vinculadas a la actividad del reciclado.

Por su parte, el secretario de Políticas Ambientales, Culturales y Educativas, David Ferreyra, explicó que el proceso comienza con la separación domiciliaria de residuos y continúa con la recolección, clasificación, acopio y acondicionamiento de los materiales reciclables.

Desde el Municipio también indicaron que el esquema de economía circular no se limita al tratamiento de plásticos y que se trabaja en el desarrollo de iniciativas vinculadas a otros residuos recuperables, como vidrio y neumáticos fuera de uso.

La salida de los fardos de PET representa, en definitiva, la etapa final de un circuito que empieza mucho antes, cuando un vecino decide separar una botella vacía en su casa. Ese gesto cotidiano permite que el material vuelva a incorporarse al sistema productivo en lugar de convertirse en residuo, reduciendo el impacto ambiental y fortaleciendo una actividad que ya forma parte de la gestión de residuos urbanos de Ushuaia.


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