Comerciantes piden al SUTEF liberar la circulación.
La referente del sector privado advirtió sobre el impacto del acampe docente en la actividad comercial. Aseguró que establecimientos gastronómicos ubicados en el sector afectado registran caídas de ventas de hasta el 50% y pidió modificar la modalidad de protesta. También rechazó un aumento de impuestos para financiar el sistema educativo y advirtió sobre la situación que atraviesan las PyMEs.

Representantes del sector comercial pidieron al SUTEF que modifique la modalidad de protesta y permita recuperar la circulación en el sector afectado por el acampe docente, al advertir que la medida profundiza la caída de ventas que ya atraviesan los comercios de Ushuaia.
El planteo fue realizado por Fernández durante la reunión desarrollada en la Legislatura, de la que participaron representantes del Ejecutivo provincial, el sindicato docente, padres y miembros del sector privado para analizar el conflicto educativo y las alternativas de financiamiento.
La dirigente aclaró que los comerciantes no cuestionan el reclamo salarial de los docentes, sino las consecuencias que genera la modalidad elegida para llevarlo adelante.
Según explicó, la interrupción del tránsito afecta directamente a los establecimientos ubicados en el sector y aseguró que algunos locales gastronómicos registran una caída de ventas del 50%.
“Pedimos por favor que, así como defienden sus puestos de trabajo de esa manera, piensen en los nuestros”, expresó.
Fernández indicó además que el secretario general del SUTEF, Horacio Catena, se comprometió durante el encuentro a analizar el pedido formulado por las cámaras empresariales para liberar parcialmente la arteria y permitir la circulación.
La referente comercial sostuvo que el sector comparte la necesidad de que los alumnos regresen a las aulas, pero planteó que el conflicto no debería terminar afectando otras fuentes laborales.
72 COMERCIOS CERRADOS EN USHUAIA
El reclamo se produce en medio de una situación que Fernández describió como crítica para la actividad comercial fueguina.
Según los datos mencionados por la dirigente, cerraron 72 establecimientos en Ushuaia, 36 en Tolhuin y 86 en Río Grande.
Fernández vinculó esas cifras con la pérdida de puestos de trabajo, el endeudamiento de las familias y la retracción del consumo, y recordó que las pequeñas y medianas empresas constituyen uno de los principales generadores de empleo privado.
También advirtió que las dificultades para circular tienen una incidencia adicional en Ushuaia por la importancia que posee el turismo para la economía local y consideró que los conflictos que alteran el funcionamiento de la ciudad pueden repercutir sobre la experiencia de quienes la visitan.
RECHAZO A MÁS IMPUESTOS
Otro de los puntos discutidos durante la reunión fue cómo obtener los recursos necesarios para financiar el sistema educativo.
Fernández rechazó que la solución pase por incrementar los impuestos que paga el sector privado y planteó que previamente debería revisarse la administración y distribución de los recursos provinciales.
“La solución no es el aumento de tributos, ni poner una curita para la herida de hoy. Hay que trabajar en la enfermedad”, sostuvo.
Según consideró, una suba impositiva podría aportar recursos en lo inmediato, pero no resolvería las causas estructurales del problema, especialmente en momentos en que numerosos comercios enfrentan dificultades para sostener su actividad.
LA SITUACIÓN DE LAS PYMES EN EL PAÍS
Desde su función como vicepresidenta de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Fernández señaló que el escenario que atraviesa el sector excede a Tierra del Fuego.
La dirigente aseguró que durante recientes recorridas por San Juan y Mendoza encontró dificultades similares y cuestionó la falta de medidas nacionales destinadas específicamente a las pequeñas y medianas empresas.
Reconoció que el Gobierno nacional se encuentra concentrado en las variables macroeconómicas, pero advirtió que esa política todavía no se refleja en la actividad cotidiana.
“Tenemos que dar un volantazo y mirar a las PyMEs porque se están perdiendo puestos de trabajo diarios”, reclamó.
Fernández relacionó finalmente las dificultades comerciales con la pérdida del poder adquisitivo y cuestionó las explicaciones que atribuyen el endeudamiento de las familias a gastos prescindibles.
“La gente quiere comer. Quiere comprarle un par de zapatillas a sus hijos porque les quedaron chicas”, señaló.
Para la dirigente, la reducción del poder de compra termina generando una cadena que alcanza a toda la actividad: las familias consumen menos, los comercios venden menos y las empresas encuentran cada vez mayores dificultades para sostener sus puestos de trabajo.