Fueguinito salva su vida antes de nacer

Gracias a una inédita intervención en el Hospital Garrahan.

Un bebé de apenas seis meses y medio de gestación, derivado desde Tierra del Fuego a Buenos Aires, recibió la primera transfusión intrauterina realizada en la historia del reconocido instituto pediátrico. Padecía una anemia fetal severa que comprometía su supervivencia.

Un bebé fueguino de apenas 26 semanas de gestación se convirtió en el protagonista de un procedimiento médico sin precedentes en el Hospital Garrahan, donde un equipo interdisciplinario realizó por primera vez una transfusión intrauterina para corregir una grave anemia fetal que comprometía seriamente su vida antes del nacimiento.

La intervención representó un doble hito: por un lado, permitió darle una nueva oportunidad al niño cuando aún permanecía en el vientre materno y, por otro, marcó un avance histórico para el principal hospital pediátrico del país al incorporar una práctica de altísima complejidad que hasta ahora nunca había sido realizada en esa institución.

La futura mamá, proveniente de Tierra del Fuego, había sido derivada al Garrahan debido a un embarazo de alto riesgo. Al arribar al centro asistencial, los especialistas efectuaron una reevaluación integral y confirmaron que el feto padecía una anemia severa, cuyo origen todavía no pudo ser determinado, pero que ponía en riesgo su supervivencia.

Los médicos explicaron que este tipo de cuadros puede desencadenar insuficiencia cardíaca fetal, lesiones neurológicas irreversibles e incluso la muerte del bebé si no se interviene a tiempo.

Frente a ese diagnóstico, el equipo decidió realizar una transfusión intrauterina, una técnica extremadamente compleja que consiste en administrar sangre directamente al feto mientras continúa dentro del útero.

La transfusión intrauterina suele indicarse cuando un feto con factor Rh positivo desarrolla una anemia grave porque sus glóbulos rojos son destruidos por anticuerpos de la madre. El tratamiento permite corregir esa situación y mantener al bebé con vida hasta que alcance la madurez suficiente para nacer.

Antes de efectuar la transfusión, los profesionales realizaron una cordocentesis, procedimiento mediante el cual, guiados permanentemente por ecografía, puncionaron la vena del cordón umbilical para extraer una muestra de sangre fetal.

Ese estudio permitió determinar con exactitud el grado de anemia y calcular el volumen de sangre necesario para estabilizar al bebé.

Posteriormente, utilizando la misma vía de acceso, los especialistas transfundieron sangre grupo O negativo, especialmente preparada para la intervención fetal.

La precisión requerida es extrema, ya que el procedimiento se realiza sobre un paciente que apenas supera los seis meses de gestación y cuyos vasos sanguíneos poseen un diámetro de apenas unos pocos milímetros.

EVOLUCIÓN FAVORABLE

Tras la intervención, tanto la madre como el bebé evolucionan favorablemente y permanecen bajo un estricto seguimiento médico para controlar la respuesta al tratamiento y determinar si será necesario realizar nuevas transfusiones antes del nacimiento.

La jefa del Servicio de Neonatología del Hospital Garrahan, Patricia Bellani, destacó la importancia del procedimiento y el trabajo conjunto que hizo posible la intervención.

‘‘Realizamos una práctica de altísima complejidad que requiere la articulación de distintas especialidades. Participaron profesionales de Neonatología, Obstetricia, Cirugía General, Medicina Transfusional y Laboratorio, en un trabajo interdisciplinario que caracteriza al Garrahan y nos enorgullece enormemente’’, expresó la especialista.

En el caso del pequeño paciente fueguino, la intervención significó mucho más que un avance científico: representó la posibilidad de continuar desarrollándose dentro del vientre materno en mejores condiciones y de llegar al nacimiento con mayores probabilidades de supervivencia.


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