Tribunal de Río Grande define un caso polémico de presunta violencia de género: la denunciante dijo haber mentido pero la acusación fiscal se sostuvo, el imputado lleva detenido 11 meses y se lo sometió a juicio.
Gloria Tricañir, quien denunció en abril de 2025 a Agustín Álvarez Monje se retractó en sede judicial y públicamente en reiteradas ocasiones: “Estábamos borrachos y él quería dejarme pero yo no quería que me abandonara. Nunca me pegó”. Increíblemente, la Fiscalía sostuvo un pedido de 15 años de prisión. El caso reabre el debate sobre el impacto de las denuncias falsas y sus consecuencias en la vida de las personas.

Gloria Tricañir y Agustín Alcides Alvarez Monje, ambos residentes en Tolhuin. El lleva 11 meses detenido en Río Grande por cargos que ella negó que hayan ocurrido. «Discutimos pero él nunca me pegó», dijo la mujer en el juicio.
El proceso judicial contra Agustín Alcides Álvarez Monje llegó a instancia de veredicto con un elemento que lo vuelve particularmente controvertido: la denunciante, Gloria Tricañir, no sólo se retractó de la acusación inicial sino que afirmó en reiteradas oportunidades —en sede judicial y ante distintos medios— que la denuncia fue falsa y estuvo motivada por una reacción emocional tras una discusión de pareja.
La causa se inició en abril de 2025, cuando Tricañir denunció a su entonces pareja por violencia física. Aquella presentación derivó en la inmediata detención del hombre. Con el avance de la investigación, la imputación incluyó los delitos de lesiones graves, amenazas y privación ilegítima de la libertad, cargos que hoy sostienen la acusación fiscal, pese al cambio de versión de quien impulsó originalmente el caso.
En sus declaraciones públicas, la mujer fue categórica al explicar lo sucedido aquella noche. “En esa oportunidad los dos estábamos bajo los efectos del alcohol. Discutimos, pero él nunca me golpeó, como yo denuncié”, sostuvo. Según relató, el conflicto se produjo cuando Álvarez Monje le manifestó su intención de terminar la relación. “Me dijo que se iba a ir, que estaba cansado. Y como yo ya había vivido experiencias de abandono anteriores, salí mal psicológicamente. Cuando me dijo que me iba a dejar, pensé: otra vez no me van a abandonar”.
Tricañir explicó que, aún bajo los efectos del alcohol, a la mañana siguiente decidió realizar la denuncia. “Primero llamé a Defensa Civil porque estaba muy alcoholizada. Me dijeron que tenía que llamar a la Policía. Entonces llamé y dije: ‘mi pareja me pegó’. Así lo dije”, reconoció. Minutos después, el hombre fue detenido.
Con el paso de los días, aseguró que comenzó a intentar revertir la situación. “Fui todos los días a pedirle a la fiscal que, por favor, lo suelten porque yo había mentido. Le pedí al juez cincuenta mil veces que lo liberaran”, afirmó. Incluso relató que llegó a proponer que él permaneciera en la vivienda mientras ella se retiraba: “Le dije al juez que lo necesitaba en mi casa, que yo me iba a ir a ver a mi padre. No quiero dejar mi casa a cualquiera, le dije. Pero no me hicieron caso”.
La mujer también describió al imputado como “una persona muy amable, muy buena, muy trabajador” y sostuvo que él nunca la privó de su libertad ni recibió amenazas, pese a que esas figuras integran hoy la acusación que podría derivar en una condena de hasta 15 años de prisión, tal como solicitó la fiscalía en sus alegatos.
El Tribunal deberá ahora resolver en un expediente que ha puesto en debate el alcance de la retractación de la denunciante en causas de violencia de género y el peso probatorio de sus dichos posteriores frente a la acusación sostenida por el Ministerio Público Fiscal. La decisión marcará un precedente en un caso atravesado por versiones contrapuestas y fuertes cuestionamientos sobre la construcción de la imputación.