El martes 27 de enero la trabajadora del volante cumpliría 75 años de edad.
María de los Ángeles “Mery” Cañete Vega fue asesinada el 17 de diciembre de 1998, permaneciendo su muerte impune hasta hoy. El domingo próximo, su familia, amigos y la comunidad tachera a la que pertenecía la recordarán con una misa que se realizará en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced.

María de los Ángeles “Mery” Cañete Vega.
Familiares y amigos invitan a la comunidad en general a participar de la misa en memoria de María de los Ángeles “Mery” Cañete Vega, que se realizará este domingo 25 de enero, a las 12:00, en las instalaciones de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, ubicada en la esquina de las calles San Martín y Don Bosco, en Ushuaia.
La ceremonia se llevará a cabo en recordación de una de las primeras taxistas de Ushuaia y apreciada vecina, al cumplirse el vigésimo octavo aniversario de su fallecimiento y 75 años de su nacimiento.
En esta fecha significativa, su hija Cristina la recuerda con palabras cargadas de afecto:
“Querida madre: quiero contarte que te extraño y te amo profundamente con toda mi alma. Quiero que sepas que cada enseñanza tuya fue fundamental para poder seguir adelante después de tu partida. Pude comprobar que tus consejos eran muy acertados. Te agradezco por enseñarme y cuidarme.
Me gustaría que estuvieras a mi lado para ver todos mis logros, aciertos y desaciertos, pero sé que, aunque no te pueda ver, siempre estás ahí conmigo, acompañándome y guiándome.
Quiero que sepas que tengo una hermosa familia, con un hijo que se parece a vos, con una personalidad fuerte y, además, una excelente persona.
Debo reconocer que duele no tenerte y que te he extrañado durante todos estos años. Siempre pienso cómo hubiese sido todo si te hubiera tenido cada día de mi vida. Pero me quedan hermosos recuerdos de los momentos que vivimos juntas, en los que fuimos muy felices a pesar de todo lo que la vida nos hizo pasar. Siempre estuvimos y estaremos juntas, con mucho amor.
Gracias también por poder tenerte en cada sueño. Es un regalo de Dios poder estar con vos en mis sueños, contemplándote, viéndote reír. En ellos nos veo a las dos juntas, sin miedo a nada. Solo vos y yo, mamita querida. Siempre estás en mí. Te amo”.