Murió don Jesús Díaz, memoria viva de la Ushuaia de antaño

Tenía 98 años y era uno de los más antiguos pobladores de la ciudad.

Nacido en 1927, integró una de las primeras familias asentadas en la ciudad. Comerciante, lector y apasionado por la historia local, dedicó su vida a preservar el recuerdo de una Ushuaia que se perdió entre las décadas y el avance de los tiempos modernos.

A los 98 años falleció el miércoles 8 de abril, don Jesús Díaz, uno de los más antiguos pobladores de la ciudad, víctima de un cuadro de neumonía que no pudo superar.

Había nacido en Ushuaia el 15 de octubre de 1927, hijo de Manuel Díaz Serrano y Juana Valverde, ambos oriundos de España. Su familia fue una de las primeras en asentarse en la capital del entonces Territorio Nacional de Tierra del Fuego, constituyéndose como la número 14 en llegar a estas tierras.

Durante décadas desarrolló su actividad comercial al frente del almacén de ramos generales “El Argentino”, ubicado sobre la calle San Martín, entre Rivadavia y Godoy, donde también residía.

Desde allí atendió a generaciones de vecinos, en tiempos en que Ushuaia era aún un pequeño pueblo, muy distante de la ciudad actual atravesada por el crecimiento industrial y el turismo.

Quienes lo conocieron lo recuerdan por su estampa cuidada, su lucidez y una inagotable curiosidad. Cultivó a lo largo de su vida el interés por la historia fueguina, la lectura y la escritura de sus memorias, en las que volcó vivencias y relatos de la Ushuaia que conoció desde su infancia.

Entre sus pasiones también se destacaban los rompecabezas y la maquetería. En el living de su vivienda, en la planta alta de la calle San Martín, se exhibía una de sus obras más preciadas: una detallada réplica del Titanic.

El último 15 de octubre, al celebrar sus 98 años, había expresado su deseo de “llegar por lo menos hasta los 100”, reflejando la vitalidad que lo acompañó hasta sus últimos días.

De acuerdo a su voluntad, sus restos serán cremados y sus cenizas esparcidas en dos lugares especialmente significativos: el jardín de hermosas rosas que cultivó con esmero y el sitio donde descansan los restos de su esposa Rina, en el Cementerio Antiguos Pobladores.

Con don Jesús murió un testimonio vivo de la Ushuaia aldea, la del penal, del trencito que humeaba a su paso por la calle Maipú y en la que todos se conocían, apreciaban y ayudaban entre sí.


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