Ni perdón, ni culpas ni verguenza

En un nuevo 2 de abril conmemoraremos el trigésimo séptimo aniversario del “Operativo Rosario” de la recuperación del territorio fueguino-argentino de las Islas Malvinas, bajo ocupación colonial británica desde 1833. Una recuperación totalmente justificada y, obviamente, realizada por las Fuerzas Armadas argentinas que, luego de fallar todos los medios pacíficos y diplomáticos para dicha recuperación eran el medio natural para remediar el quebrantamiento de la integridad territorial a causa del desalojo británico del legítimo poblado argentino de Puerto Soledad ocurrido el 3 de enero de 1833. Los veteranos de guerra de Malvinas eran soldados, cuadros de suboficiales y oficiales subalternos y superiores además de personal civil de las Fuerzas Armadas cumpliendo su deber de juramento a la bandera de la Patria, seguirla y defenderla hasta perder la vida. Así, 649 hijos argentinos entregaron sus vidas defendiendo la Patria insular argentina de las Islas Malvinas contra la reconquista ilegítima de la tercera potencia militar, política y económica mundial de 1982: el Reino Unido, apoyado abiertamente éste por los Estados Unidos y los 16 países europeos que en ese momento componían a la OTAN, la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Es por ello y mucho más, que los 124 combatientes que vigilan permanentemente a Malvinas desde una tumba anónima del campo santo en las cercanías de Pradera del Ganso jamás pueden llevar el rotulo de NN. No hubo ni hay desaparecidos en Malvinas. Si no, combatientes con nombre y apellido que entregaron su valor más preciado: la vida misma, honrando a su Patria y a la causa justa que pelearon y defendieron hasta los últimos minutos de la hora máxima establecida para iniciar el repliegue a Europa a las 00.00 hs. del día 15 de junio, de la tropa profesional de la reconquista británica, equipado con armas y accesorios, medios de comunicación y vigilancia de última generación, provisto por sus aliados. El 14 de junio de 1982 se perdió una batalla.
Sin embargo el documento firmado por los Generales Menéndez y Moore en Puerto Argentino a las 21:25 horas local ese día, era un acuerdo en el cual el personal militar argentino deponía sus armas para hacer lugar al parlamento entre los adversarios. Previo a su firma, hubo tratativas adicionales y finalmente el general Moore aceptó que lo acordado no tendría carácter de una rendición incondicional, concediendo que no habría ceremonia pública de rendición; que los oficiales argentinos se mantendrían al mando de sus tropas, y que conservarían sus banderas. El cese de fuego tendría vigencia a partir de las 23:59 hs. del día 14 de junio y comprometía únicamente a las tropas bajo el mando del Comandante de la guarnición militar Malvinas y que no tenía efectos jurídicos vinculantes de naturaleza alguna. Los pueblos que olvidan o ignoran su historia o su pasado jamás pueden tener un presente, y sin presente tampoco pueden construir su futuro. Pondremos las manos a la obra entonces para siempre honrar la épica batalla de Malvinas en 1982. Los veteranos de la guerra de Malvinas, sus familiares, y el pueblo argentino nunca tenemos que pedir perdón por haber defendido a la Patria. Nunca tenemos que cargarnos de culpa ni de vergüenza, sino de un orgullo inmenso por todo lo que sucedió en el Teatro de Operaciones Militares y el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur, entre el 2 de abril al 14 de junio de 1982.


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