Obra fueguina se exhibió en la ciudad chilena de Puerto Williams

Se trata de la primera producción del Teatro Nacional Cervantes en Tierra del Fuego, con la colaboración del Municipio de Ushuaia.

Elegida entre más de 60 proyectos de todo el país, «La espuma del mar en la isla del silencio» convocó a miles de espectadores en la provincia y protagonizó una inédita gira náutica para presentarse al otro lado del Canal Beagle.

«La espuma del mar en la isla del silencio», producida por el Teatro Nacional Cervantes y la Municipalidad de Ushuaia, llevó su poética austral hasta la isla Navarino en una gira que combinó teatro, navegación e integración cultural. En diálogo con Diario Prensa Libre, la directora Victoria Lerario destacó que la experiencia constituyó «un acto de diplomacia cultural y comunitaria» entre ambos lados del canal.

La historia de la obra considerada “una carta de amor al mar”, comenzó como una apuesta artística inédita para Tierra del Fuego. Seleccionada entre más de 60 proyectos de todo el país dentro del programa federal «El Teatro Nacional Cervantes Produce en el País», la obra marcó un hito al convertirse en la primera producción desarrollada en la provincia con el respaldo del único teatro nacional argentino y terminó convirtiéndose en algo mucho más grande que una temporada teatral.

Hace algunos días el elenco y el equipo técnico cruzaron el Canal Beagle a bordo de un velero para presentar la obra en Puerto Williams, la pequeña localidad chilena ubicada en la isla Navarino, en una experiencia que combinó arte, navegación e integración cultural en uno de los rincones más australes del planeta.

«La espuma del mar en la isla del silencio» cuenta con dramaturgia de Carlos Diviesti y dirección de Victoria Lerario. Todo el elenco y el equipo creativo está integrado por artistas fueguinos, uno de los principales objetivos perseguidos por el programa federal del Cervantes: fortalecer el trabajo profesional de los creadores locales.

Cabe destacarse que la obra se estrenó el 11 de octubre de 2025 en la Sala Niní Marshall de Ushuaia y desarrolló una exitosa temporada durante octubre y noviembre. En total se realizaron cerca de veinte funciones que convocaron a más de 2.500 espectadores.

“Uno de los aspectos más destacados del proyecto fue su carácter gratuito. Todas las funciones estuvieron abiertas al público y además se realizaron presentaciones especialmente destinadas a instituciones educativas, permitiendo que cientos de niños y jóvenes fueguinos tuvieran un acercamiento directo al teatro profesional”, señaló con gran satisfacción la entrevistada. «La obra no simplemente se sitúa en el sur, sino que está atravesada por el sur», agregó.

La historia transcurre en una isla imaginaria donde convergen personajes provenientes de distintos universos. Un farero, una sirena de los mares australes, un mascarón de proa y un corsario despliegan una aventura atravesada por el amor, el coraje y la reflexión sobre el cuidado de los océanos.

El paisaje fueguino ocupa un lugar central en la construcción poética de la propuesta. «El agua, el aislamiento, la espuma, el mar y el canal operan como metáforas del límite, la frontera y el aislamiento, pero también como puente», describe la directora, para quien el entorno austral no funciona como un decorado, sino como el verdadero motor dramático de la obra.

«El silencio de la isla no es una ausencia de sonido, sino un espacio cargado de memoria, de secretos y de todo aquello que no puede nombrarse de forma directa. Esta obra se aleja de la postal turística para adentrarse en un realismo mágico propiamente fueguino», añade.

La presentación realizada el 23 de mayo último en Puerto Williams agregó un nuevo capítulo a la historia del proyecto. Para concretarla, el elenco cruzó el Beagle a bordo del velero If, comandado por el actor fueguino Mariano Monsalve – quien además interpreta al personaje del farero Artemio de Lapataia—y el acompañamiento de la marinera

Romina Maldonado. Escenografía, vestuario, utilería y equipamiento técnico fueron transportados por vía marítima desde Ushuaia hasta la isla Navarino.

La función se realizó en el Centro Subantártico Cabo de Hornos con apoyo del Municipio de Puerto Williams y convocó a vecinos, docentes, estudiantes, integrantes de la Armada chilena y miembros de la comunidad científica residente en la isla.

Tras la presentación se desarrolló un intercambio entre artistas y espectadores en torno a la identidad austral, la vida en los territorios australes y el cuidado de los océanos.

La directora subrayó que para muchos habitantes de Puerto Williams la llegada de una producción teatral de estas características constituyó un acontecimiento excepcional: «La gente nos comentó que no recuerda haber participado de una obra de teatro argentina».

Para Lerario, la gira también simbolizó una forma diferente de construir vínculos en la región. «Esta travesía cruzando el Beagle trasciende lo artístico. Fue un acto de diplomacia cultural y comunitaria que desdibuja las fronteras políticas tradicionales de la Patagonia», afirmó.

Y concluyó con una reflexión que resume el espíritu de toda la experiencia:»Históricamente las grandes producciones suelen concentrarse en Buenos Aires o en las capitales provinciales. Que este proyecto haya sido seleccionado por el Teatro Nacional Cervantes posiciona a Tierra del Fuego como un polo creador de cultura profesional. Esta obra además demostró que no necesitamos importar estéticas ni discursos. Tenemos una poética propia y un lenguaje capaz de transformar la geografía más aislada en poesía visual y corporal. Cuando se habita el territorio desde la memoria, la acción colectiva y el arte, la periferia se convierte inevitablemente en el centro de nuestra propia historia».


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