Ultimátum a OSEF.
El intendente de Río Grande, Martín Pérez, insistió por décima vez en la necesidad de que OSEF suscriba un acuerdo prestacional con la ciudad. Aseguró que el Municipio invirtió 10 mil millones de pesos en salud durante el último año, de los cuales 3 mil millones fueron destinados a afiliados de esa obra social.

El intendente de Río Grande, Martín Pérez, lanzó un nuevo y contundente reclamo a la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF) y le dio un ultimátum público a sus autoridades para que firmen el convenio prestacional con el Municipio, una gestión que —según afirmó— ya fue solicitada en al menos diez oportunidades formales.
“Esto lo voy a decir con mucho respeto y responsabilidad. Quiero ser claro en este punto”, comenzó señalando el jefe comunal, al advertir que la Secretaría de Finanzas municipal remitió “aproximadamente diez notas” a la obra social provincial solicitando la firma de un acuerdo que permita ordenar las prestaciones que el sistema de salud municipal brinda a afiliados de OSEF.
El planteo no es menor: según detalló Pérez, durante el último año el Municipio invirtió alrededor de 10.000 millones de pesos en el sostenimiento del sistema sanitario local, de los cuales 3.000 millones fueron destinados a prestaciones brindadas a afiliados de la obra social estatal.
“Son recursos de todos los riograndenses que van dirigidos a los riograndenses que lo necesitan”, enfatizó el intendente, marcando el impacto presupuestario que —según su postura— hoy recae exclusivamente sobre las arcas municipales.
Río Grande cuenta actualmente con 15 dispositivos de salud abiertos, entre centros de atención primaria, espacios de especialidades y dispositivos territoriales. De acuerdo con lo expresado por el jefe comunal, prácticamente todas las obras sociales y empresas de medicina prepaga han firmado convenios con el Municipio para reconocer y ordenar las prestaciones brindadas a sus afiliados.
“De hecho, OSEF ha convenido con otras ciudades de la provincia, lo cual me parece muy bien. Lo que no entiendo es por qué motivos no convienen con nuestra ciudad”, cuestionó Pérez, dejando entrever un trato desigual hacia Río Grande.
El intendente insistió en que la Municipalidad no interrumpirá la atención a ningún afiliado de OSEF, al sostener que “la salud es un derecho”. Sin embargo, subrayó que también es responsabilidad de la gestión local “defender el presupuesto de los riograndenses”.
“Esto no es un capricho, no es una disputa política. Es una cuestión de justicia institucional”, remarcó.
En un tramo especialmente sensible de sus declaraciones, Pérez reveló que el tema fue conversado en reiteradas oportunidades con el gobernador Gustavo Melella, y que entiende que el mandatario provincial habría dado instrucciones a las autoridades de OSEF para avanzar en el convenio, aunque hasta el momento no hubo resultados concretos.
“Espero que estén escuchando en algún lugar y que se dignen de una vez por todas a firmar el convenio con la ciudad de Río Grande, porque la ciudad de Río Grande lo necesita”, expresó el intendente, en lo que fue interpretado como un mensaje directo a la conducción de la obra social, en cuya conducción continúa figurando Mariana Hruby, actualmente en proceso jubilatorio.
El planteo abre un nuevo capítulo en la discusión sobre el financiamiento del sistema de salud en la provincia y la articulación entre el Estado provincial y los municipios, en un contexto económico complejo donde los recursos públicos se encuentran cada vez más tensionados.