Policía salvó a un bebé con maniobras de desobstrucción

Cuando saber qué hacer salva vidas.

El ayudante Samuel Cáceres logró reanimar al niño de un año luego de advertir que no respiraba. Qué son las maniobras de Heimlich y por qué pueden resultar decisivas en una emergencia.

Policía salvó a un bebé con maniobras de desobstrucción
Ayudante Samuel Cáceres, integrante del plantel de la Comisaría 4ta de Río Grande. Sus conocimientos en primeros auxilios y manioras de Heimlich, le salvaron la vida a un bebé.

La rápida intervención de un efectivo policial evitó una tragedia en Río Grande.

Durante la noche del 7 de mayo, personal de la Comisaría Cuarta acudió de urgencia a una vivienda ubicada sobre calle Paso de los Libres al 100, tras recibirse una alerta que advertía sobre un bebé con serias dificultades respiratorias.

Al arribar al lugar, los uniformados se encontraron con una escena desesperante.

El niño, de apenas un año de edad, no reaccionaba a estímulos y presentaba una severa obstrucción de las vías respiratorias que le impedía respirar.

Frente a la gravedad del cuadro y ante la urgencia del momento, el ayudante Samuel Cáceres tomó al menor e inició de inmediato maniobras de desobstrucción.
La rápida acción resultó decisiva.

Tras aplicar la técnica, el bebé logró expulsar el objeto que obstruía sus vías aéreas, recuperó el conocimiento y normalizó su respiración.

Minutos después arribó personal médico, que dispuso su traslado junto a sus padres al nosocomio local para una evaluación integral y control posterior.

El episodio volvió a poner en valor la importancia de conocer técnicas básicas de primeros auxilios que, aplicadas correctamente, pueden salvar vidas.

¿En qué consisten?

Aunque comúnmente se las conoce como “maniobras de Heimlich”, en bebés menores de un año su aplicación presenta diferencias respecto de la técnica utilizada en niños mayores y adultos.

En estos casos, el procedimiento recomendado consiste en colocar al bebé boca abajo sobre el antebrazo, sosteniendo firmemente su cabeza, y aplicar cinco golpes secos entre los omóplatos.

Si la obstrucción persiste, debe girarse al menor boca arriba y realizar cinco compresiones torácicas en el centro del pecho, utilizando dos dedos.
El procedimiento se repite hasta lograr la expulsión del objeto o hasta la llegada de asistencia médica.

En personas mayores de un año y adultos, la técnica clásica implica colocarse detrás de la persona y efectuar compresiones abdominales rápidas hacia adentro y hacia arriba, buscando generar una presión suficiente para desalojar el elemento obstructivo.

Especialistas remarcan que ante una obstrucción respiratoria severa el tiempo resulta determinante.

La imposibilidad de hablar, llorar, toser o respirar, junto a cambios de coloración en labios o rostro, son señales de alarma que requieren intervención inmediata.

Por ello, organismos sanitarios recomiendan que madres, padres, docentes, cuidadores y toda persona a cargo de niños accedan a capacitaciones básicas en reanimación cardiopulmonar y maniobras de desobstrucción.

En esta oportunidad, el conocimiento técnico y la rápida reacción del Ayudante Cáceres fueron fundamentales para evitar un desenlace fatal.


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