Una ruta comercial que abre un nuevo frente logístico y geopolítico.
La ronda de negocios organizada por la Falkland Islands Development Corporation (FIDC), el municipio de Punta Arenas y la naviera Eastern Island reunió a unas 80 empresas de Chile y las islas. El proyecto contempla el traslado de alimentos, materiales, repuestos y maquinaria, con una eventual ampliación hacia servicios vinculados con la actividad offshore.

Una ronda de negocios realizada en Punta Arenas reunió a empresarios de Chile y las Islas Malvinas con el objetivo de reactivar una conexión marítima directa entre ambos territorios y avanzar en la conformación de un corredor de abastecimiento en el Atlántico Sur.
El encuentro, denominado Punta Arenas Business Showroom, fue organizado por la Falkland Islands Development Corporation (FIDC), el municipio de Punta Arenas y la naviera Eastern Island. Participaron unas 80 empresas y se proyectó una primera navegación para los primeros días de diciembre de 2026, a través del buque de carga general Danstar.
La iniciativa apunta inicialmente al traslado de bienes de consumo y productos necesarios para las actividades económicas de las islas, entre ellos alimentos, repuestos, madera, cemento y maquinaria. La FIDC planteó además la posibilidad de vincular proveedores chilenos con empresas radicadas en Malvinas para avanzar en acuerdos comerciales.
Entre las compañías participantes se encuentran Falkland Islands Company (FIC), Stanley Services y Sulivan Shipping, firmas que ya desarrollan actividades vinculadas con el abastecimiento, la logística portuaria y los servicios para operaciones marítimas y de petróleo y gas.
El desarrollo de la actividad hidrocarburífera offshore aparece como uno de los factores que podrían incrementar la demanda de transporte y servicios. En particular, el proyecto Sea Lion, desarrollado por Navitas Petroleum y Rockhopper, tiene como objetivo iniciar la producción durante el primer trimestre de 2028, según informó la empresa.
De concretarse ese desarrollo, la demanda podría extenderse a equipos, repuestos, combustibles, alimentos, transporte y servicios marítimos, lo que ampliaría el alcance de la conexión comercial inicialmente planteada.
En ese esquema, Punta Arenas podría funcionar como punto continental de provisión, mientras que el puerto de las islas concentraría la recepción, almacenamiento y distribución de los productos destinados a distintas actividades.
La iniciativa se desarrolla en un contexto de tensión diplomática entre Argentina y el Reino Unido por la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte. El Gobierno argentino anunció recientemente que impulsará un procedimiento de arbitraje internacional para cuestionar las actividades hidrocarburíferas británicas en el área.
El exministro de Defensa Julio Martínez señaló a la prensa que considera “fundamental parar la explotación de hidrocarburos” y sostuvo que proyectos como Sea Lion podrían contribuir a sostener económicamente la infraestructura militar británica en las islas.
La eventual consolidación de la ruta entre Punta Arenas y Malvinas plantea así un escenario que combina comercio, logística y actividad energética en un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa entre Argentina y el Reino Unido.