Reconocimiento del Concejo Deliberante a un histórico atleta fueguino.
Declarado Ciudadano Destacado de Ushuaia, Víctor repasa sus inicios, sus logros y revela que aunque ya alcanzó sus sueños deportivos, va por más.

Víctor Onofre Quiñimpera fue declarado Ciudadano Destacado de Ushuaia por el Concejo Deliberante, el 27 de abril último.
A los 71 años, Víctor Quiñimpera sigue pensando en volver a ponerse un número en el pecho. No como despedida, sino como una forma más de seguir conectado con esa pasión que lo acompaña desde hace décadas. “Nunca dije ‘no corro más’. En cualquier momento mi mente va a decir que tengo que entrenar fuerte y volveré a participar de alguna carrerita”, cuenta, con esa mezcla de entusiasmo y humildad que lo caracteriza.
Su historia deportiva comenzó a fines de la década del ‘70, aunque no fue el atletismo el primer amor. “Mi primera pasión fue el fútbol. Jugaba todos los días, era lo que más me gustaba”, recuerda. Esa base física, dice, fue clave para animarse a dar el salto a las carreras de calle, aunque reconoce que al principio le costó: “Tenía vergüenza de andar corriendo solo por las calles, aunque parezca mentira. Pero un día me decidí”.
Ese debut fue tan exigente como inolvidable: una competencia de 15 kilómetros entre Bahía Ensenada – camino al Parque Nacional Tierra del Fuego – y la calle San Martín. Sin experiencia previa, logró un honroso cuarto puesto que marcó el inicio de una trayectoria que lo llevaría a competir dentro y fuera de la provincia. “Yo sabía que iba a llegar, pero no en qué lugar. Era participar nomás. Y no pensé en salir cuarto”, relata.
En aquellos años, las carreras eran pocas pero de gran nivel. “Había que ganarle a los mejores, que ya tenían experiencia. Yo era un novato”, dice. Y como en toda historia deportiva, también hubo objetivos claros. Uno de ellos era vencer a quien dominaba la escena: Alejandro Lalli.
Ese momento llegó en una carrera de aproximadamente ocho kilómetros en Ushuaia, con largada y llegada en el polideportivo Hugo Favale. “Faltaban 200 metros y él no apuraba. Yo venía bien, apuré y lo pasé. No lo podía creer”, recuerda, todavía emocionado: “Hoy somos grandes amigos”.
A partir de allí, Quiñimpera comenzó a construir un recorrido que lo llevó a competir en ciudades como Río Gallegos, Punta Arenas y distintas localidades de Buenos Aires. Siempre con una particularidad: nunca tuvo entrenador. “Me entrenaba solo, todo de abajo. Con esto no desmerezco a nadie, pero lo mío fue así. Siempre a pulmón”, explica.
Uno de los hitos más importantes de su carrera fue cumplir el sueño de correr en las tradicionales Fiestas Mayas, una de las competencias más emblemáticas del país. “Para nosotros era como un Boca-River del atletismo. Todo el que corría quería estar ahí”, señala. El salto desde una Ushuaia de apenas unos 20 mil habitantes a la magnitud de Buenos Aires fue, según cuenta, constituía un desafío en sí mismo. “Era otro mundo, pero haber estado ahí fue un orgullo enorme”.
Hoy, aunque no compite, se mantiene activo. Camina, se cuida en la alimentación y no deja de moverse. “No soy de quedarme en casa mirando televisión. Soy hiperactivo”, dice. Y mientras evalúa fechas importantes para la provincia como posible escenario de su regreso, se define con una imagen que lo representa: “Soy como el Ave Fénix. Hasta estampé esa imagen en una de mis remeras. Siempre quiero volver”.
El reciente reconocimiento como Ciudadano Destacado de Ushuaia lo encuentra en un momento especial, pero lejos de quedarse solo con eso, ya piensa en los demás. “Las distinciones hay que hacerlas en vida”, afirma, y adelanta que trabaja para que otros atletas históricos también sean reconocidos. “Alejandro Lalli, Roberto Monsalve, Amelia González y Alberto Bonte, entre otros, también merecen sentir la alegría que yo hoy siento”.
Con la misma sencillez con la que empezó, Víctor Quiñimpera sigue corriendo y vigente en la actividad, siempre dispuesto a gastar las suelas de las zapatillas y fiel a ese impulso interno que, a los 71 años, todavía le marca el ritmo.



Fotos: Archivo Diario Prensa Libre.