Juicio por un asalto ocurrido en Margen Sur.
Simón Molina, de 35 años y con antecedentes penales por robo a mano armada, comenzó a ser juzgado en Río Grande acusado de amenazar a un conductor y robarle el vehículo. La declaración dubitativa de la víctima generó sorpresa en la primera jornada del debate.

Simón Molina, 35 años de edad.
El Tribunal de Juicio en lo Criminal del Distrito Judicial Norte dio inicio este martes al juicio oral y público contra Simón Molina, un hombre de 35 años acusado de asaltar a un remisero en Río Grande utilizando un arma blanca para apoderarse del vehículo.
El episodio ocurrió el 19 de diciembre del año pasado en el sector de Margen Sur y, según la acusación fiscal, el imputado habría tomado un remís como pasajero para luego atacar al conductor durante el recorrido.
De acuerdo con la reconstrucción realizada en la causa, Molina habría rodeado con uno de sus brazos el cuello del trabajador mientras lo amenazaba con un cuchillo sostenido en la otra mano, exigiéndole que descendiera del automóvil.
El acusado fue detenido poco tiempo después en inmediaciones del lugar del hecho y desde entonces permanece alojado en una unidad de detención.
Durante el inicio del debate oral, Molina optó por no prestar declaración ante los jueces Verónica Marchisio, Juan José Varela y Pedro Fernández, aunque reconoció poseer antecedentes penales.
En ese contexto trascendió que el imputado cumplió una condena de cinco años en la provincia de Salta tras haber sido hallado culpable de un asalto a mano armada. También se ventiló que, desde su llegada a Tierra del Fuego en 2016, acumuló distintas denuncias judiciales, entre ellas una causa por tentativa de robo y otra impulsada por una ex pareja por violencia intrafamiliar.
Sin embargo, uno de los momentos que más llamó la atención durante la jornada de juicio fue la declaración del remisero damnificado.
Al comparecer ante el Tribunal, el conductor manifestó no poder reconocer con certeza a Molina como la persona que lo habría atacado aquella noche.
La actitud dubitativa del testigo generó sorpresa en la sala y podría adquirir especial relevancia en el desarrollo del proceso judicial, teniendo en cuenta que el imputado llegó al debate privado de su libertad y afrontando una acusación grave.
No quedó claro durante la audiencia si las inconsistencias en el relato obedecieron realmente a dificultades para identificar al atacante o a una situación de temor frente al acusado.
Además del remisero, también declaró un efectivo policial que intervino en la investigación del caso.
El Ministerio Público Fiscal es representado por Jorge López Oribe, mientras que la defensa oficial está a cargo de Rita Marchi.
Para las próximas jornadas está prevista la declaración de otros seis testigos convocados por las partes.