Se despeñó una roca del Monte Olivia y cayó sobre la Ruta 3

Se despeñó una roca del Monte Olivia y cayó sobre la Ruta 3

Pudo ser una tragedia.

El desprendimiento ocurrió poco antes del puente del río Olivia y no provocó víctimas. Existen antecedentes similares en Tierra del Fuego y otras regiones de montaña del país. Especialistas explican las causas geológicas de estos fenómenos, frecuentes en zonas cordilleranas.

Se despeñó una roca del Monte Olivia y cayó sobre la Ruta 3

Un desprendimiento rocoso de grandes dimensiones ocurrido el domingo último sobre la Ruta Nacional N° 3 volvió a encender las alarmas en uno de los corredores viales más transitados de Tierra del Fuego. Desde lo alto del Monte Olivia, una roca de varias toneladas se desprendió y pese a su forma irregular rodó pendiente abajo hasta detenerse sobre la cinta asfáltica, obstruyendo uno de los carriles, a escasa distancia del puente que atraviesa el río homónimo.

El episodio se produjo en un sector donde la ruta discurre al pie de una ladera pronunciada. De haber circulado un vehículo en el momento exacto en que el bloque rocoso se precipitó hacia la calzada, el desenlace podría haber sido fatal. Afortunadamente, no había tránsito en ese instante, lo que evitó una tragedia de grandes proporciones.

Si bien en Tierra del Fuego existen antecedentes de desprendimientos de rocas —principalmente en el Paso Garibaldi—, el hecho ocurrido en cercanías del Monte Olivia llamó la atención tanto por el tamaño del bloque involucrado como por su desplazamiento hasta la ruta, pese a su forma irregular y maciza.

Desde el punto de vista científico, el fenómeno se encuadra dentro de lo que la geología denomina “caída o desprendimiento de rocas” (rockfall), un proceso natural frecuente en ambientes de montaña fría como el fueguino. Especialistas en geomorfología explican que uno de los factores determinantes es la gelifracción: el agua que se infiltra en las grietas de la roca se congela durante los meses fríos, se expande y, con el paso del tiempo, va fracturando el material desde el interior. Este proceso puede desarrollarse durante años o incluso décadas, hasta que un bloque completo se libera y cae por efecto de la gravedad.

A ello se suman otros elementos propios del relieve local, como las fuertes pendientes del Monte Olivia, la estructura naturalmente fracturada de la roca y el deshielo estacional, que actúa como lubricante y reduce la fricción que mantenía al bloque en equilibrio. En estos casos, el desprendimiento no implica una caída vertical: las rocas suelen rodar, rebotar y deslizarse ladera abajo, lo que explica que el bloque haya alcanzado la calzada.

Los especialistas también señalan que estos eventos pueden producirse sin lluvias intensas ni sismos, y que incluso vibraciones menores —como el paso de vehículos pesados o micro movimientos del terreno— pueden actuar como el detonante final de una fractura ya avanzada.

En Tierra del Fuego, el Paso Garibaldi concentra el mayor historial de episodios similares, con reiterados desprendimientos que en distintas oportunidades obligaron a cortar total o parcialmente la Ruta 3. También se han registrado caídas de rocas en sectores como el camino al glaciar Martial y zonas próximas a los valles andinos, especialmente luego de inviernos rigurosos. Fuera de la provincia, fenómenos análogos son habituales en áreas cordilleranas de la Patagonia y de los Andes centrales, donde en algunos casos se implementaron mallas de contención y sistemas de monitoreo para reducir riesgos.

Desde la ciencia se advierte que, si bien este tipo de desprendimientos no puede predecirse con exactitud temporal, sí es posible identificar zonas de riesgo. En ese sentido, el hecho ocurrido en el Monte Olivia vuelve a poner en foco la vulnerabilidad de algunos tramos de la Ruta Nacional N° 3, que en algunos sectores carecen de protecciones específicas pero que aún cuando los hubiera, fenómenos como el del domingo, resultarían completamente ineficaces.

El último desprendimiento no dejó personas heridas ni daños materiales más allá de la obstrucción del carril, pero funcionó como una advertencia clara: en un territorio de montaña y clima extremo como el fueguino, los procesos naturales continúan actuando, muchas veces de manera silenciosa, hasta manifestarse de forma abrupta y potencialmente peligrosa, sin que lamentablemente en la mayoría de los casos se los pueda prevenir.


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