Ocurrió en un local comercial del rubro joyería, en Río Grande.
Identificado por las cámaras de seguridad, buscado y allanado su domicilio, un joven de 20 años se presentó voluntariamente ante la Policía. Llevaba puestos un reloj, una cadena, una pulsera y anillos reconocidos como sustraídos por los dueños del negocio violentado.

Un insólito episodio se produjo en Río Grande durante la investigación por el robo cometido el último fin de semana en una joyería del centro de la ciudad, cuando el principal sospechoso del hecho se presentó voluntariamente en la comisaría llevando puestos varios de los elementos denunciados como sustraídos.
La causa se inició tras la denuncia radicada por los propietarios del local comercial «Infierno Grande», ubicado sobre calle Rosales, donde delincuentes rompieron una vidriera y se apoderaron de diversos relojes y joyas que se encontraban en exhibición.
A partir de las tareas investigativas realizadas por personal de la Brigada de Robos y Hurtos de la Comisaría Primera, el Juzgado de Instrucción Nº 1 del Distrito Judicial Norte libró órdenes de allanamiento para dos domicilios de la ciudad, uno ubicado en calle Obispo Trejo al 2400 y otro en 25 de Mayo al 1500.
El primer procedimiento arrojó resultado negativo. Sin embargo, en el segundo inmueble, una pensión situada en calle 25 de Mayo 1560, los investigadores lograron recuperar parte de los bienes denunciados como robados. Allí fueron hallados relojes y distintas piezas de joyería vinculadas al hecho.
Durante el allanamiento no se encontraba presente el principal sospechoso, identificado como Joaquín José Barría Pérez, de 20 años de edad. No obstante, poco después del procedimiento, el joven se presentó espontáneamente en la Comisaría Primera para ser notificado de la causa judicial en curso.
Fue entonces cuando ocurrió el hecho más llamativo de la investigación. Al practicársele la requisa personal ordenada por la Justicia, los efectivos comprobaron que Barría Pérez llevaba colocados varios de los objetos de valor sustraídos de la joyería.
Barría Pérez llevaba puesto un reloj, una cadena, una pulsera y varios anillos que habría arrebatado de la vidriera del negocio, donde estaban exhibidos, luego de romper los vidrios de un piedrazo. Además de recuperar los mencionados artículos, los efectivos procedieron al secuestro del teléfono celular del joven, para peritarlo.
Fuentes vinculadas a la investigación indicaron además que el muchacho era conocido por los propietarios del comercio, ya que anteriormente había concurrido al local en calidad de cliente.