“Tierra del Fuego no es un sitio de contagio probable”

La reconocida bióloga Carla Bellomo participa de la misión científica enviada por Nación.

Con barbijos, guantes y protocolos extremos, investigadores del Malbrán recorren Ushuaia y el Parque Nacional para capturar y analizar roedores. La profesional admitió que hasta hoy no existe evidencia de que la pareja fallecida se haya infectado en Tierra del Fuego.

Integrantes del equipo que está cazando roedores para extraerles sangre, advierten “riesgos” al fotógrafo del diario La Nación, interesado en registrar el procedimiento, mientras la ciudad se desenvuelve con normalidad y hay cero casos de hanta en toda su historia.

La llegada a Ushuaia de investigadores del Instituto Malbrán enviados especialmente por el Ministerio de Salud de la Nación para esclarecer el origen del contagio de hantavirus que terminó con la vida de dos pasajeros del crucero antártico MV Hondius abrió en la ciudad una escena tan sensible como desconcertante.

Mientras especialistas vestidos con delantales, guantes y barbijos despliegan trampas y laboratorios improvisados para capturar y analizar roedores potencialmente portadores del virus, la capital fueguina continúa desenvolviendo su rutina habitual sin alarma social, sin contagios detectados y sin un solo antecedente histórico confirmado de hantavirus en residentes locales.

La contradicción se volvió inevitable para muchos vecinos que observan los operativos científicos desarrollados en distintos puntos de la ciudad y del Parque Nacional Tierra del Fuego, con advertencias incluso de no acercarse a los investigadores durante los procedimientos, como si Ushuaia estuviera atravesando un brote activo de una enfermedad mortal que, paradójicamente, jamás registró un caso autóctono.

El equipo del Malbrán, acompañado por personal de Parques Nacionales y del área de Epidemiología provincial, distribuyó alrededor de 200 trampas metálicas cebadas para capturar pequeños mamíferos silvestres. La tarea consiste en relevar qué especies habitan en distintos sectores y determinar posteriormente si alguna porta el virus hanta Andes Sur.

Entre los profesionales enviados a Tierra del Fuego se encuentra la reconocida bióloga Carla Bellomo, investigadora especializada en hantavirus y autora de diversos trabajos científicos sobre la enfermedad.

A la prensa, Bellomo terminó admitiendo algo que desde hace días sostienen científicos locales y gran parte de la comunidad fueguina: que no existe evidencia concreta de que la pareja neerlandesa formada por Leo Schilperoord y Mirjam Huisman se haya contagiado en Ushuaia.

Los investigadores trabajan sobre la base de una reconstrucción epidemiológica que indica que los ornitólogos recorrieron previamente distintas regiones de la Patagonia continental, además de Chile y otras zonas donde el hantavirus sí posee circulación comprobada y antecedentes de brotes, antes de arribar en avión a Ushuaia únicamente para embarcarse rumbo a la Antártida.

Precisamente por eso, la misión científica intenta ahora establecer si el virus podría haber estado presente también en Tierra del Fuego, algo que jamás pudo demostrarse hasta el momento.

La propia Bellomo explicó que en la provincia nunca se realizaron estudios sistemáticos sobre roedores para determinar si son portadores del virus y recordó además que no existe ningún caso humano registrado cuyo sitio probable de contagio haya sido Tierra del Fuego.

La búsqueda se concentra especialmente sobre el denominado ratón colilargo, considerado el principal reservorio del hantavirus Andes Sur, aunque también se capturan ejemplares de otras especies silvestres como los ratones oliváceos y de pelos largos.

Las tareas de campo comenzaron el martes pasado, cuando los científicos empezaron a revisar las primeras capturas realizadas en trampas distribuidas tanto en la periferia de Ushuaia como en áreas naturales cercanas.

Uno de los puntos intervenidos fue el predio del relleno sanitario municipal, un lugar cuya inclusión en la investigación generó controversia debido a que versiones nunca confirmadas indicaban que la pareja neerlandesa podría haber estado allí observando aves.

La hipótesis despertó cuestionamientos desde distintos sectores, no solo por la falta de pruebas sino también porque el basural no forma parte de los circuitos habituales de visitantes o turistas.

Tras recorrer el lugar, Bellomo coincidió con investigadores locales al señalar que en los basurales predominan ratas y ratones urbanos comunes, pero no precisamente la especie silvestre asociada al hantavirus Andes Sur.

Los animales capturados son retirados de las jaulas y sometidos a extracción de sangre en laboratorios de campaña montados especialmente para la misión.

En caso de detectarse indicios de infección, se extraen tejidos que luego son remitidos al Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas – INEI –  para análisis genéticos más complejos destinados a identificar la variante viral.

Toda la información recolectada formará parte de una investigación internacional en la que participan laboratorios de unos 20 países y que intenta reconstruir la cadena epidemiológica vinculada al brote detectado a bordo del MV Hondius.


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