“Yo no tengo casa; me gustaría tenerla, pero no me alcanza el sueldo”

Antes de la condena, el secretario general de ATE, Carlos Córdoba, dijo ser inocente en el caso de las viviendas sociales destinadas a afiliados de ese gremio.

El dirigente gremial volvió a proclamar su inocencia, aseguró que nunca perjudicó “a ningún compañero”  y apeló a su fe en la Virgen de Itatí  y a sus padres, antes de escuchar la sentencia de cinco años de prisión y detención inmediata.

Carlos Córdoba, secretario general de ATE.

Carlos Córdoba eligió defender su trayectoria personal y sindical durante sus últimas palabras ante el Tribunal de Juicio en lo Criminal del Distrito Judicial Sur, minutos antes de escuchar la sentencia que terminaría condenándolo a cinco años de prisión efectiva por las maniobras fraudulentas vinculadas a la adjudicación de viviendas sociales de ATE en el sector de Barrancas del Río Pipo.

A diferencia de su consorte de causa, Miguel “Miguelón” Arana, el histórico dirigente gremial no formuló expresiones de arrepentimiento ni pidió disculpas. Por el contrario, sostuvo su inocencia y negó haber obtenido beneficios económicos a costa de los afiliados.

“Agradezco que hoy pueda terminar el juicio porque es un peso bastante importante que llevo en la espalda y que, en definitiva, creo que esto va a ayudar muchísimo para mi vida y para mi salud”, comenzó diciendo.

Córdoba reivindicó también sus orígenes y recordó su historia personal antes de convertirse en uno de los dirigentes sindicales más influyentes de Tierra del Fuego.

“Yo soy un pibe que vengo desde los nueve años trabajando en el campo y llegué a donde llegué”, expresó.

También hizo referencia a las personas y creencias que, según dijo, guiaron su vida.

“Le debo mucho respeto a Dios, a mis viejos y, por supuesto, a mi Virgen de Itatí, que siempre me acompañó”, manifestó.

Durante su exposición, el dirigente insistió en que el proyecto habitacional que impulsaba ATE tenía una dimensión mucho mayor que las 128 viviendas que finalmente se construyeron en Barrancas del Río Pipo: “Nosotros gestionamos 128, pero en realidad eran 600 viviendas. Además estaban las viviendas sindicalizadas, que formaban parte de otro proyecto”, explicó.

Córdoba rechazó además una de las acusaciones centrales ventiladas durante el juicio: la presunta percepción de dinero a cambio de facilitar el acceso a las soluciones habitacionales.

“Jamás nosotros nos hemos metido, y menos yo y mi gente, diciéndole a la gente que íbamos a recibir plata por esto o hacer plata por aquello”, sostuvo.

En otro tramo de su intervención afirmó que él ni siquiera posee casa propia: “Yo no tengo vivienda. Sí me interesaría tener una, pero no me alcanza el sueldo. Y no alquilo porque vivo en la casa de mi mujer”, señaló.

Finalmente, cerró su exposición reafirmando su postura frente a las acusaciones.

“Me declaro inocente y, por supuesto, confío mucho en ustedes”, dijo dirigiéndose a los magistrados.

La declaración constituyó la última intervención pública de Córdoba antes de que el Tribunal diera a conocer el veredicto. Minutos más tarde, los jueces lo condenaron a cinco años de prisión efectiva por 22 hechos de estafa y ordenaron su inmediata detención en la sala de debate.


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