Denunciantes y extorsionadores

Denunciantes y extorsionadores

EL CASO JUDICIAL EN EL QUE EL INTENDENTE DE RIO GRANDE ESTA IMPUTADO DEL DELITO DE ABUSO SEXUAL COACTIVO, SIGUE DESPRENDIENDO OLOR A PODRIDO Y PONIENDO EN EVIDENCIA EL ASPECTO MAS MISERABLE DE TODOS LOS INVOLUCRADOS EN LAS ACTUACIONES.

Ayer, el abogado patrocinante del jefe comunal, Francisco Ibarra, dijo a la prensa que Hugo Moya, uno de los testigos presentados por la parte querellante, intentó extorsionar a Melella y después al Gobierno. Y también refirió que presentó en la causa a una mujer, Norma Gauto, en carácter de testigo, la que en vez de dirigirse a la Justicia a aportar mensajes de WhatsApp que interesaban al caso, sugestivamente prefirió ir al Municipio, y desde allí al estudio de Ibarra, para desmentir a Moya.

Por momentos parece que la búsqueda de la verdad pasa a ocupar un rol completamente secundario en el desarrollo de una de las causas judiciales más resonantes de los últimos tiempos y que es la que tiene como imputado, con declaración de derechos y garantías incluída, al mismísimo intendente de la ciudad de Río Grande, el profesor Gustavo Melella.
El cargo que se le imputa no es menor: el juez Raúl Sahade lo acusó formalmente del delito de presunto abuso sexual coactivo en perjuicio de Gerónimo Alfredo Suasnabar, de 55 años de edad; Damián Rivas, de 58 y Mario Loberas, de 43, todos vinculados a la construcción. Los tres sujetos se presentaron ante el Juzgado de Instrucción Nro 2 y dijeron el 30 de agosto del corriente año, que el intendente los había obligado a realizar actos de índole sexual, contra su voluntad, a cambio del pago de facturas pendientes por haber participado en obras encaradas por el Municipio.
Con la representación del abogado Francisco “Paco” Gimenez, los tres declararon más o menos lo mismo, ante el estupor de la comunidad fueguina, “agrietada” por posturas a favor de Melella y en contra del titular del ejecutivo municipal, quien es además candidato confeso a ocupar la gobernación en las próximas elecciones de 2019.
La novedad más reciente la dio ayer el abogado patrocinante del intendente, Ibarra, quien afirmó a la salida de Tribunales que uno de los testigos aportados por Giménez, el ex suboficial de la Policía de Tierra del Fuego, Hugo Moya, habría admitido que había dejado su cargo de sereno (al sitio Infobae le había dicho que él era la mano derecha de Melella y que cumplía funciones de custodio personal) para después extorsionar al intendente. Según Ibarra, Moya le habría pedido a Melella, camiones para emprender una actividad en la localidad de Tolhuin en donde quería establecerse. Ante la negativa de Melella – según afirmó Ibarra – Moya habría intentado “vender” la “información” con la que supuestamente contaba, al Gobierno de la provincia, del que pretendía obtener trabajo y casas para sus hijos, además de otros beneficios para él, no precisados.
Inmediatamente desde el Poder Ejecutivo provincial se escuchó la voz del jefe ministro de Gabinete, Leonardo Gorbacz, quien negó rotundamente lo afirmado presuntamente por Moya a través de la boca de Ibarra, recomendando al intendente Melella que se ocupe de dar respuestas en la faz judicial a los cargos que pesan sobre él, sin intentar embarrar la cancha, inculpando al Gobierno provincial “que nada tuvo, tiene ni tendrá que ver en los hechos investigados”.
Otro aspecto que no pasó desapercibido, siempre a estar por lo comentado por Ibarra, es que la declaración de la testigo que aportó, identificada como Norma Gauto, una ex amiga o conocida de Moya, lo mostraría como un oportunista extorsionador, por mensajes de Whatsapp. Lo que no explicó Ibarra es cómo esta mujer, desocupada y con un pie en el avión para irse de la provincia (dicho esto también por el abogado defensor), terminó en su estudio jurídico, en vez de haber ido con sus fotocopias directamente a la fiscalía, para desestimar los dichos de su ex amigo Moya… No. Ella dijo que se enteró de los dichos de Moya por un noticiero de TV y que entonces decidió ir a la Municipalidad, desde donde la derivaron a la oficina de Ibarra, el defensor del intendente.
¿Y la verdad? ¿Cuál es la verdad? ¿Llegará a descubrirse en algún momento o seguirá oculta, tapada por la faceta más miserable de cada uno de los actores de esta patética opereta fueguina?
Mientras tanto, los ciudadanos, siguen con atención los acontecimientos que van apareciendo día a día en torno al caso, como si se tratara de una serie en la que no falta intriga, mentiras, y ribetes sexuales, y en la que queda claro que la realidad siempre supera la ficción.


Edición:

Diario Prensa
Noticias de:  Ushuaia – Tolhuin – Río grande
y toda Tierra del Fuego.

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