No había podido hacerse atender por un problema de anemia.

 

Ayer martes 12 de enero a las 7 de la mañana aproximadamente, personal policial de la Comisaría 1era de la ciudad de Río Grande concurrió a una vivienda familiar sita en la calle Hipólito Yrigoyen, respondiendo al llamado de una mujer que refirió que su esposo acababa de morir.
Recostado en la cama se encontraba sin signos vitales el vecino Reinaldo Appelt, de 87 años de edad, por quien nada se pudo hacer.
Su esposa, María Ester Euler, de 81 años de edad, refirió al personal sanitario que arribó en una ambulancia del HRRG, que al despertar a las 07:00 se percató de que su marido había fallecido durante la noche.
Don Appelt venía sufriendo un cuadro de anemia que debido a la situación de pandemia no pudo tratarse, presumiéndose que esa falta de atención a la patología pudo haber precipitado su deceso.
Luego de constatarse que en el inmueble no existía ningún signo de violencia, se certificó la muerte del octogenario como “deceso por causa natural”.


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