Policías no podrán llevarse el arma reglamentaria a su casa

A RAIZ DE LA REITERACION DE CASOS LUCTUOSOS EN LOS QUE HUBO USO DEL ARMA REGLAMENTARIA POLICIAL, LAS AUTORIDADES DE GOBIERNO DECIDIERON IMPLEMENTAR CAMBIOS INSTITUCIONALES EN SU MANEJO.

El suicidio de un joven agente de policía ocurrido la semana pasada fue el disparador de una inédita medida gubernamental que obligará a los efectivos a depositar en las dependencias en las que presten servicios sus pistolas 9mm una vez terminada la jornada de trabajo. La iniciativa busca disminuir los dramáticos casos que han conmovido a la comunidad, protagonizados por uniformados o personas de su circulo directo en los que hubo uso de armas policiales.

El último caso de suicidio de un joven policía, registrado el pasado martes 24 de septiembre, terminó por constituirse en el disparador de una serie de medidas preventivas entre las que la más llamativa resultó ser la prohibición a los miembros de la fuerza policial fueguina de llevarse a su domicilio el arma reglamentaria una vez cumplimentada su jornada de trabajo, rutina que venía realizándose desde siempre.
Diario Prensa pudo saber que la disposición interna que se encuentra en etapa de preparación obedeció a la preocupación de los funcionarios del área de Seguridad ante la sensación de impotencia que genera la muerte de policías que se encuentran en plena juventud y que deciden autoeliminarse, como fue el caso del agente César Segovia, de 25 años de edad. Como ya fuera publicado, el muchacho fue encontrado en el interior de su vehículo con un orificio en el cráneo provocado por él mismo con su arma reglamentaria.
Al caso de Segovia lo anteceden otros igualmente dramáticos y dolorosos, como fue el del suicidio con su arma reglamentaria, del cabo Gonzalo Araujo, de 28 años de edad, ocurrido el 12 de febrero de 2018 en la zona del Cerro Jeujupén, en cercanías de Tolhuin, en donde prestaba servicios. Su deceso ocurrió cinco meses después de intentar revertir las secuelas.
Otro hecho se produjo el 24 de enero del corriente año, cuando el agente Victor Sánchez Mamaní, de 27 años de edad, fue hallado muerto en la casa que alquilaba en Ushuaia, cinco días después de haberse quitado la vida con su arma de trabajo.
Otro caso conmovedor fue el ocurrido el 1º de julio de 2019 en una vivienda ubicada a pocos metros de la Comisaría de Tolhuin. En ese lugar, Sergio Gabriel López, de 19 años de edad, tomó el arma reglamentaria de su primo, el agente Fabián Morales y se descerrajó un tiro en la cabeza, falleciendo instantáneamente.
El último hecho que terminó por gatillar la aplicación de un nuevo protocolo del manejo de armas institucionales fue el ocurrido el 24 de septiembre último, cuando César Segovia, de 25 años, después de una pelea con su pareja, apuntó su arma hacia sí mismo y acabó con su existencia.


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